'La dialéctica no puede detenerse ante los conceptos de lo sano y de lo enfermo, de lo racional y lo irracional. Una vez que ha considerado enfermo lo universal dominante, ve la única garantía de curación en aquello que, comparado con dicho orden, parece enfermo, excéntrico, loco. Bajo este aspecto, la función de la dialéctica sería la de permitir que la verdad del loco llegara a la conciencia de su propia razón, sin la cual, por otra parte, perecería en el abismo de aquella enfermedad que el sano sentido común de los demás impone sin piedad' (Adorno, Minima moralia)

sábado, 3 de septiembre de 2016

EL VALOR DE ESPERAR LO INESPERADO

www.zoorprendente.com


'Nada es más humano que traspasar lo que existe. Que los sueños en flor casi nunca maduran es archiconocido. La esperanza probada sabe eso mejor que nadie. Tampoco en esto es ella ninguna garantía. Ella sabe sobre todo también, por su propia definición, por decirlo así, que no solo donde hay un peligro surge la salvación, sino también que donde hay un salvador allí crece también el peligro. Ella sabe que lo frustante recorre el mundo como función de la nada, que también lo en-vano se halla latente en la posibilidad real objetiva, que lleva en sí, sin decidir aún, tanto la salvación como la perdición.

El proceso del mundo no está decidido todavía en ninguna parte; claro que también es cierto que no está todavía frustrado en ninguna; y los seres humanos pueden ser en la tierra los guardaagujas de su vía, no decidida aún hacia la salvación, pero tampoco hacia la perdición. El mundo sigue siendo en su conjunto un laboriosísimo laboratorium possibilis salutis. De ahí que se pueda decir: 'Es un día y sigue también muy adelantado, tan imposible de pasar por alto que incluso los buitres y a los que han doblado la rodilla ante Baal les aterra la inmortalidad prometeica'. Pero Heráclito dice: Quien no espera lo inesperado jamás lo encontrará. Todo esto sobre el llamamiento según el cual el hombre en el sentido trascendental que constituye su fundamento significa traspasar. Este llamamiento no se aviene mal con la dignidad humana, y abre el acceso a aquel mar de lo posible real objetivo que el positivismo no puede desecar ni la especulación surcar indebidamente. Item, la esperanza del futuro requiere un estudio que no olvida la necesidad y mucho menos el éxodo. El traspasar tiene muchas formas; la filosofía las recoge y considera todas: nil humani alenium.'

(Ernst Bloch, ¿Puede frustarse la esperanza?)



viernes, 2 de septiembre de 2016

DECIDIR, VIVIR, CREAR






'Estamos solos. Sin excusas. Es lo que expresaré al decir que el hombre está condenado a ser libre. Condenado porque no se ha creado a sí mismo, y sin embargo, por otro lado, libre, porque una vez arrojado al mundo es responsable de todo lo que hace.

El existencialista no considera que el hombre pueda encontrar un signo en la tierra que lo oriente, pues considera que descifra a sí mismo el signo como prefiere. El hombre, sin socorro alguno, está condenado en todo momento a inventar al hombre

Se ha escrito que el hombre es el porvenir del hombre. Si con esto entendemos que ese porvenir está escrito en los cielos, es falso. Si se entiende que hay un porvenir por hacer, es cierto. Pero en tal caso está uno desamparado (...).

El quietismo es la actitud de la gente que dice: los demás pueden hacer lo que yo no puedo hacer. La doctrina que yo presento es justo la opuesta al quietismo, porque declara: sólo hay una realidad, la acción. Y va más lejos porque agrega: el hombre no es nada sino su proyecto. No existe más que en la medida en que se realiza; por lo tanto [el hombre] no es otra cosa que el conjunto de sus actos'.

(Jean-Paul Sartre, El existencialismo es un humanismo)

La responsabilidad de elegir, su impacto en nosotros y en el otro, configura el mundo que cocreamos, nos permite rasgar la noche del no-ser. Ocurre porque actuamos. Ocurre porque elegimos. Para el existencialismo no hay talentos desaprovechados: un hombre se compromete en la vida, dibuja su figura, y fuera de esa figura no hay nada.