'La dialéctica no puede detenerse ante los conceptos de lo sano y de lo enfermo, de lo racional y lo irracional. Una vez que ha considerado enfermo lo universal dominante, ve la única garantía de curación en aquello que, comparado con dicho orden, parece enfermo, excéntrico, loco. Bajo este aspecto, la función de la dialéctica sería la de permitir que la verdad del loco llegara a la conciencia de su propia razón, sin la cual, por otra parte, perecería en el abismo de aquella enfermedad que el sano sentido común de los demás impone sin piedad' (Adorno, Minima moralia)

lunes, 9 de enero de 2017

SER Y DEVENIR (5/5). DEVENIR Y COMPLEJIDAD.

La evolución de los sistema biológicos autoorganizados (biológicos o sociales), puede interpretarse como un proceso de autoorganización en base a un aumento de su complejidad estructural (partes) y funcional (interrelación entre las partes) mediante una serie de desorganizaciones y flexibilizaciones del sistema que producen un aumento de la variedad y una disminución de la redundancia. Los sistemas complejos se adaptan mejor al entorno con una cierta indeterminación. Los sistemas fijos se adaptan peor.

Los sistemas complejos se organizan y desorganizan de continuo, por lo que su respuesta no es fija, sino que varía según esas modificaciones, lo que permite que las perturbaciones no deban considerarse solo factor de desorden, sino también de orden a partir de unas determinadas condiciones.

Se denomina estructura disipativas aquellas que surgen un puntos de inestabilidad de los sistemas, las cuales consumiendo energía (sistema no cerrado) pueden producir una bifurcación en la evolución del sistema. Las estructuras disipativas generan así orden a partir del caos. Los sistemas complejos invierten así locamente el segundo principio de la termodinámica, lo cual solo es posible consumiendo energía y aumentando el desorden en su ambiente, de manera que la entropía total aumente. Las estructuras disipativas tienen un papel importante en el origen y mantenimiento de la vida, al combinar azar y necesidad de forma creadora. El azar crea la fluctuación que queda luego sometida a las leyes necesarias que determinan su estabilización o amortiguamiento. La inversión local del segundo principio de la termodinámica implica la inversion transitoria de la flecha del tiempo, requiriendo además un suministro de información adicional .

La morfogénesis o surgimiento de formas estables supone la existencia de dinamismos ocultos y discontinuos. Cada discontinuidad de dicho dinamismo microscópico (catástrofe) da lugar a una forma estable a nivel macroscópico. La teoría de las catástrofes busca la condiciones de posibilidad del surgimiento de discontinuidades estructurales y cataloga las catástrofes elementales posibles.

(F.J. Martinez Martinez, Metafísica, T11)