El darwinismo busca explicar la evolución natural. El marxismo la evolución social. La ontología correspondiente al evolucionismo se puede encontrar en los filósofos de la vida como son Bergson y en parte Nietzsche.
Bergson pone en la base de su filosofía la intuición de la duración como algo irreductible, señalando así el reconocimiento del carácter dinámico y procesual de lo real. La realidad es evolutiva. La duración es el continuo progreso del pasado que va comiéndose el futuro. El motor de la evolución es el elan vital, que pasa de una generación a otra.
El vitalismo de Nietzsche es su concepción genealógica como interpretación producida por una voluntad de poder entendida esencialmente como fuerza vital. El eterno retorno afirma el ser como devenir, pero como devenir selectivo de las fuerzas activas, las únicas dignas de retornar. La vida es el concepto fundamental de Nietzsche, y ese concepto es inseparable del devenir. El pensamiento debe ponerse al servicio de la vida siendo así un medio para potenciar y desarrollar la vida. Lo bueno y lo malo son la potenciación y despotenciación de la vida. El superhombre asume el devenir y el eterno retorno como su propio desarrollo.
(Martinez Martinez, FJ., Metafísica, T11)