'La dialéctica no puede detenerse ante los conceptos de lo sano y de lo enfermo, de lo racional y lo irracional. Una vez que ha considerado enfermo lo universal dominante, ve la única garantía de curación en aquello que, comparado con dicho orden, parece enfermo, excéntrico, loco. Bajo este aspecto, la función de la dialéctica sería la de permitir que la verdad del loco llegara a la conciencia de su propia razón, sin la cual, por otra parte, perecería en el abismo de aquella enfermedad que el sano sentido común de los demás impone sin piedad' (Adorno, Minima moralia)

jueves, 30 de marzo de 2017

ACONTECIMIENTOS Y ACCIONES (3/3). LA ACCION COMO ACONTECIMIENTO INTENCIONAL.

La acción básica es aquella en la que el agente causa directamente el objeto de su intención. Si son necesarios varios acontecimientos para que el objeto se realice es una acción compuesta. Las acciones fundamentales para la vida social son acciones convencionales, siendo estas casos particulares de las acciones mediadas, en las cuales el agente busca la realización de su intención mediante la producción de un acontecimiento que produce el objeto de su intención.

En resumen, las acciones son tipos de acontecimientos, es decir, de cambios de estado en el mundo debido a la intención de un agente. Según Mosterín, una acción es una entidad abstracta formada por un agente y un acontecimiento. Ambas versiones son un poco diferentes, pero en ambos casos lo fundamental de la acción es su carácter intencional, cuyo reconocimiento no exige ningún dualismo, ya que puede identificarse la intención con sucesos cerebrales. Mientras que el resultado de la acción es el estado final del acontecimiento en que consiste la acción, y pertenece a la misma acción, las consecuencias de la acción son productos de ella, pero no pertenecen estrictamente a la acción.

La acción, en cuanto diferente de los meros movimientos corporales, destaca su carácter intencional. Un mismo movimiento producto de distintas intenciones da lugar a acciones distintas. Podemos interpretar una acción como fin en sí misma, como medio, como parte... La interpretación de una acción lleva más a a su comprensión gracias a sus motivos que a su explicación basada en las causas. La interpretación de una acción no se da de una vez por todas. El pasado histórico no está cerrado, sino que permanece abierto a posibles interpretaciones.

La teoría de la acción es clave para distinguir a los hombres de los animales y las máquinas. Su principal deficiencia es que no tiene en cuenta los factores inconscientes. Pero se puede aceptar sus conclusiones como análisis de los aspectos superficiales y fenomenológicos de la acción humana, resultante de esos determinismos profundos inconscientes de tipo estructural.

(F.J. Martinez Martinez, Metafísica, T22)