'La dialéctica no puede detenerse ante los conceptos de lo sano y de lo enfermo, de lo racional y lo irracional. Una vez que ha considerado enfermo lo universal dominante, ve la única garantía de curación en aquello que, comparado con dicho orden, parece enfermo, excéntrico, loco. Bajo este aspecto, la función de la dialéctica sería la de permitir que la verdad del loco llegara a la conciencia de su propia razón, sin la cual, por otra parte, perecería en el abismo de aquella enfermedad que el sano sentido común de los demás impone sin piedad' (Adorno, Minima moralia)

lunes, 10 de abril de 2017

RAICES SOCIALES, ECONOMICAS Y POLITICAS DE MAL (6/7). EL PESIMISMO FREUDIANO.

Uno de los críticos más lúcidos del optimismo e idealismo socialista fue Freud. El su obra El malestar de la cultura (1930), sitúa la raíz de los males humanos a un nivel más profundo que el económico, aunque relacionado aún con la vida del hombre en sociedad.

Para Freud el sufrimiento nos amenaza desde el propio cuerpo, desde el mundo exterior, y desde las relaciones con otros seres humanos. Freud considera que las dos primeras (caducidad de nuestro cuerpo y supremacía de la naturaleza) son inevitables. Con respecto a la última considera que es la que más dolor produce, y que es posible mejorar nuestros métodos de relación, aunque es pesimista. El hecho de que el ser humano sea un ser no solo natural sino también cultural implica la renuncia a los instintos y su sublimación, dando lugar a la frustración cultural. La cultura sustrae energía psíquica mediante la represión de los instintos sexuales y agresivos. La sociedad controla al individuo originando en él el sentimiento de culpabilidad, ligado al super-yo que redirige la agresividad del individuo hacia sí mismo mediante la conciencia. Para Freud la relación entre cultura, represión de los instintos e infelicidad es el origen del mal y el sufrimiento humano.

Para Marcuse hay una represión fundamental y una adicional. La adicional varía según la cultura. Esta represión adicional puede ser eliminada mediante una transformación de la sociedad que erotice el trabajo, acercándolo a un juego, permitiendo el surgimiento de la dimensión esotérica del hombre presente en las utopías renacentistas y románticas.

(F,J. Martinez Matinez, Metafísica, T24)