'La dialéctica no puede detenerse ante los conceptos de lo sano y de lo enfermo, de lo racional y lo irracional. Una vez que ha considerado enfermo lo universal dominante, ve la única garantía de curación en aquello que, comparado con dicho orden, parece enfermo, excéntrico, loco. Bajo este aspecto, la función de la dialéctica sería la de permitir que la verdad del loco llegara a la conciencia de su propia razón, sin la cual, por otra parte, perecería en el abismo de aquella enfermedad que el sano sentido común de los demás impone sin piedad' (Adorno, Minima moralia)

miércoles, 30 de mayo de 2018

Al hospital van los que mueren: desencuentros en salud intercultural

La interculturalidad alude al principio incuestionable de relación entre iguales, donde los contendientes muestran una relación y un talante adecuado hacia el aprendizaje activo y respeto mutuo. Los extremos de corte fundamentalista que tratan de desacreditar al otro por sus diferencias están fuera de cualquier talante intercultural.

El tema de interculturalidad y salud no es nuevo. Podemos definirla como el proceso relacional que se establece entre el personal de salud y los enfermos, donde ambos pertenecen a culturas diferentes y donde se requiere un recíproco entendimiento para que los resultados sean satisfactorios para las dos partes.

Los recelos de usuarios que no comparten ese código de referencia a los sistemas médicos dan lugar a dificultades para la aplicación de estos. Esta problemática se puede expresar con la caracterización indígena de los hospitales como lugares donde se va a morir en lugar de ser reconocidos como lugares de sanación.

Vamos a analizar los motivos de esa desconfianza:
  • Comunicación: Conocimiento de la lengua local. Grado de empatía que el equipo médico sepa generar. Hay que tratar de evitar que el enfermo escape con rapidez de la consulta. Hay que tener en cuenta la comunicación no verbal. Si el médico se desplaza a casa del paciente, hay que tener en cuenta el contexto y la cortesía que aplica en función del grupo étnico del que se trate. Por ejemplo, ir al grano, a resolver con rapidez, puede considerarse una descortesía. La charla puede facilitar la relación y confianza con el enfermo.
  • Las actuaciones (examen y atenciones médicas): Hay que indicar poco a poco lo que se va a realizar con el permiso del paciente. Hay que tener en cuenta costumbres como la el no desnudarse, o usar el agua para el aseo (es escasa).
  • Sangre y orina: Hay que tener en cuenta la concepción local sobre la sangre (por ejemplo es limitada, no ha de extraerse de forma arbitraria) o miedos locales (nos la extraen para venderla). Hay mas conocimiento en relación al uso de la orina para ciertos tratamientos.
  • Cirugía: Supone un trauma cultural, económico y social. Se considera que hay que respetar el interior del cuerpo. Se sospecha que la cirugía responde a intereses profesionales y económicos. 
  • Parto: La posición más adecuada es de cuclillas, en contacto con la tierra, y se honra a la placenta como un hermano no nato del recién nacido. El no tener en cuenta esto hace que las madres prefieran parir en casa. Lo consideran además un proceso cálido y no les gusta el frío y el exceso de pulcritud de los hospitales.
  • Vacunación: Es necesario desarrollar una campaña de concienciación muy exhaustiva. No hay que regalar  los medicamentos, porque se considera que lo gratis no funciona. Se considera que la medicación acostumbra al cuerpo y hace entonces que la medicina tradicional no funcione. 
  • Eficacia simbólica: Cada cultura da un sentido a lo que significa estar sano o enfermo. Los rituales terapéuticos étnicos miran al cuerpo como un conjunto. Es una visión que hay que compartir. 
  • El hospital: El perfil frío y aséptico del hospital juega en su contra. Genera incomodidad. El hecho de que los médicos locales curen en las casas hace difícil la aceptación de una 'casa de curas' (¿un lugar ajeno al individuo para curar al individuo?). La falta de privacidad es también un problema. No se trata tanto de un lavado de cara del hospital como de lograr integrarlo en la vida de la comunidad. Para lograr esta integración hay que vencer posturas intolerantes en los dos sentidos.

(G.Fernandez, Al hospital van los que se mueren: Desencuentros en salud intercultural en los andes bolivianos, en Textos de Antropología contemporánea pp.383-412)