'La dialéctica no puede detenerse ante los conceptos de lo sano y de lo enfermo, de lo racional y lo irracional. Una vez que ha considerado enfermo lo universal dominante, ve la única garantía de curación en aquello que, comparado con dicho orden, parece enfermo, excéntrico, loco. Bajo este aspecto, la función de la dialéctica sería la de permitir que la verdad del loco llegara a la conciencia de su propia razón, sin la cual, por otra parte, perecería en el abismo de aquella enfermedad que el sano sentido común de los demás impone sin piedad' (Adorno, Minima moralia)

domingo, 31 de enero de 2016

SUSTANCIA PRIMERA Y SUSTANCIA SEGUNDA (ARISTOTELES)

Para Aristóteles las categorías, aunque tienen un origen lingüístico, son en realidad modos de ser. Son categorías de realidad. Son las múltiples maneras en que significa el ser. Son conceptos significativos referidos al ser en cuanto esencia.

Para Aristóteles la sustancia primera es el individuo. La sustancia primera es aquella de la que se predican el resto de categorías. La sustancia primera no se predica. Todo se predica de ella. Por ejemplo, el hombre individual.

La sustancia segunda es la forma, la esencia de las cosas. A la sustancia segunda se llega por abstracción. Y ese es el nombre de las especies en que se incluyen las sustancias primeras. Por ejemplo, la especie hombre.

'La sustancia, en el sentido más propio, primario y profundo de la palabra es aquello que ni se predica de un sujeto ni está presente en un sujeto, por ejemplo un hombre o un caballo individual. Sustancia segunda es el nombre que se da a las especies en que se incluyen las cosas llamadas sustancias primeras y también los géneros de esas especies. Así, el hombre individual está en la especie hombre, y el genero de la especie animal' (Aristóteles, Categorías 2a 11-17).

Para Aristóteles, el verdadero ser es la esencia que se desarrolla en las apariencias. La apariencia deviene realización de la esencia. Así Aristóteles supera la antítesis metafísica de Heráclito y los Eléatas. La realidad la tienen los seres individuales existentes en el mundo sensible. Las formas sensibles no subsisten en ningún lugar trascendente (Platón), sino que se encuentran en las formas sensibles.

La materia es indeterminada, un sustrato. La forma es la estructura determinada por el qué de la esencia. La esencia se da en la materia en potencia. Por obra de la forma convierte aquella en realidad, es decir, en acto.

Conocer es predicar de la sustancia lo que sea propio de la cosa, pero la cosa singular solo puede ser sujeto. La manera de aparecer la sustancia, los posibles predicados sobre ella, son las categorías.El conocimiento es posible porque algo que es general, y uno, puede estar en una pluralidad de individuos.

El entendimiento es el lugar de las formas inteligibles en potencia. Si en lugar físico es el límite continente-contenido, la inteligencia es el limite entre el alma y las formas que contiene potencialmente.

La forma existe en cuanto que se realiza en la cosa singular, y la cosa singular es significativa para el conocimiento en cuanto que en ella se manifiesta la forma. Por eso, metafísicamente hablando, las formas tienen el derecho a considerarse sustancias (segundas).

Hay dos límites en las cosas singulares: la materia prima y la forma pura. Tenemos así el impulso de la materia (potencia) a ser transformada, y el movimiento teleológico que forma parte de la forma misma.