'La dialéctica no puede detenerse ante los conceptos de lo sano y de lo enfermo, de lo racional y lo irracional. Una vez que ha considerado enfermo lo universal dominante, ve la única garantía de curación en aquello que, comparado con dicho orden, parece enfermo, excéntrico, loco. Bajo este aspecto, la función de la dialéctica sería la de permitir que la verdad del loco llegara a la conciencia de su propia razón, sin la cual, por otra parte, perecería en el abismo de aquella enfermedad que el sano sentido común de los demás impone sin piedad' (Adorno, Minima moralia)

sábado, 16 de abril de 2016

PARADIGMA, INTERPRETACIÓN Y REVOLUCIÓN (KUHN)





RECHAZO DE LA CONCEPCION DOMINANTE DE CIENCIA
  1. La imagen dominante de la ciencia, mantenida desde Descartes y Bacon hasta el neopositivismo y Popper sostiene:
    • La idea de un método universal y único (pej. Popper inductivo)
    • La idea de un criterio universal de cientificidad  (pej. Popper falsabilidad)
    • La idea de un progreso lineal acumulativo de la ciencia
    • La idea del realismo y objetividad de la ciencia.
  2. La nueva teoría de la ciencia (Kuhn, Feyerabend) critica estos puntos. Sostienen que no es posible separar netamente sujeto y objeto, rechazan un concepto estático de verdad (sustituido por una verdad históricamente situada) y rechazan la idea de un método científico como camino privilegiado a la verdad. Tratan así de superar los ciertos principios dogmáticos de la teoría del conocimiento, impulsando una mayor conciencia de los procesos históricos de constitución de la razón.
  3. Hanson y Polanyi van a defender que las relaciones de observación deben necesariamente ser determinadas por el esquema conceptual del observador, de modo que no hay lenguaje observacional que sea absolutamente neutro, ni reglas de correspondencia pre-teóricas, ni datos sensoriales en los que el observador no estuviese ya implicado. Por otra parte, la práctica científica muestra que esa contribución del observador no es algo fijo (al modo de as categorías kantianas) sino algo histórica y culturalmente condicionado. 
KUHN
  1. Un paradigma es un ideal común de explicación. Un conjunto de formas simbólicas, un modelo teórico y una serie de métodos para la solución de problemas. El paradigma es el marco en cuyo interior se desarrolla la actividad científica en un momento dado. Se trata de una matriz común gracias a la cual gracias a la cual los especialistas hablan de las mismas cosas en los mismos términos. Un paradigma supone el consenso de los científicos sobre la naturaleza de los entes fundamentales de que se compone el universo; cómo  reaccionan entre sí y actúan sobre los sentidos; qué preguntas es legítimo plantearse acerca de esos entes y qué técnicas hay que emplear para buscar soluciones. Las respuestas a este tipo de preguntas se integran firmemente en la iniciación qe prepara al estudiante y le dará acceso a la práctica profesional (Kuhn, La estructura de la revoluciones científicas, p.80).
  2. Hay periodos de ciencia normal (marcados por la aceptación del paradigma) y periodos de revolución (en los que hay varios paradigmas en competición; la elección de uno u otro no depende de criterios lógicos, sino del grupo social al que pertenece el científico).
  3. El ejercicio de la ciencia normal consiste en aplicar el paradigma dentro del que se trabaja, y resolver los problemas que se presentan sin cuestionar el paradigma. La investigación normal se opone así a la concepción de Popper según la cual el científico debería de tratar de falsar su teoría. Segun Kuhn, para ser un buen científico hay que tener bien asimilado el paradigma. El espíritu crítico no es una una característica de la investigación científica normal. 
  4. Sólo cuando los contraejemplos son ya muy numerosos se cuestiona el paradigma, pudiéndose iniciar un periodo de revolución (ejemplos: Copérnico, Einstein). Las revoluciones científicas se consideran aquí como aquellos episodios de desarrollo no acumulativo en que un antiguo paradigma es reemplazado completamente o en parte por otro nuevo e incompatible (...). ¿Por qué debe de llamarse revolución al cambio de paradigma?  (...) Las revoluciones políticas se inician por medio de un sentimiento, cada vez mayor, restringido frecuentemente a una facción de la comunidad política. de que las instituciones existentes han dejado de satisfacer adecuadamente los problemas planteados por el medio ambiente que han contribuido en parte a crear. De manera muy similar, las revoluciones científicas se inician con un sentimiento creciente, también a menudo restringido a una estrecha subdivisión de la comunidad científica, de que un paradigma existente ha dejado de funcionar adecuadamente a la explotación de un aspecto de la naturaleza (Kuhn, La estructura de las revoluciones científicas, p.149.150).
  5. Como los paradigmas son inconmensurables, cuando hay un cambio de paradigma, los componentes de un paradigma antiguo dejan dejan entonces de existir en el nuevo. Los partidarios de un nuevo paradigma no ven realmente los mismos fenómenos, aunque sigan usando los mismos términos (por ejemplo concepto de causa final en aristóteles y de causa  en la teoría mecanicista). Esto da una falsa impresión de continuidad y de acumulación de un saber homogéneo.
  6. Para Kuhn, los modelos lógicos de los neopositivistas sólo son válidos en períodos de ciencia normal. En tiempos de revolución la elección viene decidida por los sistemas de valores de los distintos grupos sociales que defienden cada paradigma en competición. Por lo tanto, el paso de un paradigma a otro no puede ser juzgado en términos puramente lógicos. No son secuencias reguladas, sino cambios súbitos y masivos. Para los positivistas sólo importan las estructuras lógicas intemporales. La teoría de la ciencia se basa sin embargo en lo que de hecho pasa en la práctica científica. Se pasa de un modelo prescriptivo a uno descriptivo.
  7. Se impone así la idea de que cualquier conjunto de fenómenos es susceptible de ser explicado-interpretado de varias maneras a partir de diversos paradigmas, y todas son convincentes. No tiene sentido por tanto hablar de un metalenguaje universal o de una metateoría neutra. Tampoco hay un acceso a la realidad que haga válida la concepción de la verdad como adecuación entre teoría y realidad. Toda realidad está mediatizada por una interpretación que es, en primer término, de naturaleza lingüística. 
  8. Al no haber ni referencia exterior ni criterio absoluto como la razón (que permita comparar y juzgar los paradigmas), no se puede decir que el paso de un paradigma a otro constituya un progreso en el desarrollo del conocimiento.
  9. La objetividad y la verdad se sitúan así en planos distintos. La objetividad en el plano de las causas y la verdad en el de las razones. Si prescindimos del dualismo realidad-lenguaje, la objetividad no puede ser sino el asentimiento compartido de interpretaciones en virtud de la pertenencia a un mismo lenguaje y a un mismo ámbito histórico de sentido. En cuanto a la verdad se situaría en el nivel de la argumentación. Por lo tanto, el criterio determinante en la admisión o rechazo de teorías o interpretaciones no es el conflicto teoría-realidad, sino el consenso. La medida de la racionalidad no es la realidad en sí, no es el medio verdadero de establecer que una proposición debe ser aceptable por todos por estar referida a una causa real objetiva. Para Kuhn el control sobre lo que una comunidad acepta lo ejerce la recurrencia interpretativa. No mediante una confrontación teoría y experiencia (Popper), sino mediante teorías alternativas. El mundo no aparece por ninguna parte.
FEYERABEND
  1. Feyerabend se enfrenta a la reducción de la explicación científica a reducción, según el esquema que Hempel y Oppenheim habían propuesto en los años cuarenta. Feyerabend discute que sea posible comparar formalmente las teorías que compiten entre sí de forma que se puede llegar a aceptar unas y rechazar otras. Considera como Popper que ninguna teoría puede tomar posesión de un dominio científico determinado. Se deben de mantener muchas posibilidades al mismo tiempo, de forma que toda posibilidad de apertura pueda ser ensayada. 
  2. La puesta a prueba no consiste en comparar una teoría con una experiencia, sino más bien en ver como se comportan varias teorías que son mutuamente incompatibles, sin que ninguna pueda dar cuenta por si sola de todos los hechos. Para Feyerabend una teoría científica es una forma de ver el mundo, no una forma de poner en orden un conjunto de datos. Puesto que las teorías que defendemos tienen una influencia sobre nuestras creencias y nuestras esperanzas, tienden a modelar nuestra experiencia, y por tanto los hechos mismos, que son la expresión conceptual de nuestra experiencia. La suposición de que los términos empleados en las relación tienen un significado invariante es completamente errónea. Las teorías en competición son inconmensurables. No hay forma de compararlas directa y lógicamente las unas con las otras, pues el conjunto de hechos depende del contexto histórico en el cual ha sido formulado.
  3. Por este mismo motivo, no es posible exigir que una nueva teoría esté de acuerdo con las que eran anteriormente válidas.La lógica inductiva que lleva a generalidades cada vez mayores está destina al fracaso. Hay que desechar la idea de que las teorías pueden ser establecidas por la experiencia. Puesto que se va más allá de los hechos, no hay otros medios más que los psicológicos para establecer el acuerdo. Decir otra cosa sería decir que hay una forma privilegiada de acceder a la verdad de forma objetiva. Feyerabend proclama que no hay método.
  4. Feyerabend proclama aún con más fuerza que Kuhn el papel de la persuasión en el triunfo de una teoría científica. La autoridad del científico no se legitima en virtud de una referencia neutra a la realidad. Para Feyreband hacer ciencia es hacer política.