'La dialéctica no puede detenerse ante los conceptos de lo sano y de lo enfermo, de lo racional y lo irracional. Una vez que ha considerado enfermo lo universal dominante, ve la única garantía de curación en aquello que, comparado con dicho orden, parece enfermo, excéntrico, loco. Bajo este aspecto, la función de la dialéctica sería la de permitir que la verdad del loco llegara a la conciencia de su propia razón, sin la cual, por otra parte, perecería en el abismo de aquella enfermedad que el sano sentido común de los demás impone sin piedad' (Adorno, Minima moralia)

martes, 10 de mayo de 2016

DE LA HERMENÉUTICA COMO MÉTODO A LA HERMENÉUTICA COMO ESTRUCTURA DEL SER

  1. Originariamente hermenéutica significaba interpretación de textos clásicos o difíciles. En el pensamiento de Heidegger y Gadamer la hermenéutica deja de ser una metodología para pasar a ser una determinada concepción ontológica de la realidad.
  2. Para Heidegger, comprender es la estructura ontológica fundamental del hombre, que en toda acción no hace más que proyectarse de diversas formas. Comprender es la sustancia de toda manifestación humana. Para Heidegger el modo propio de ser del hombre es existir como intérprete o desvelador del ser. Desde esta perspectiva, la hermenéutica se convierte en una realidad ontológica desvelada por el análisis fenomenológico de la autocomprensión del ser.
  3. Será Gadamer quien elabore las lineas básicas de esta ontología hermenéutica. Con Verdad y Método, Gadamer trata de superar la distinción entre la comprensión (propia de las ciencias del espíritu) y la explicación (propia de las ciencias de la naturaleza). Para Gadamer no es posible aplicar el método científico a los acontecimientos históricos, donde no rige el mecanicismo causal. La comprensión es un acto de conocimiento específico que tiene lugar a través de la interpretación, y que tiene el carácter de una fusión de horizontes. Comprender es una forma distinta al modo de conocer de las ciencias. Cuando se da la comprensión, se produce una convergencia entre el horizonte del intérprete o lector y el horizonte que expresa la obra.
  4. A partir de esta idea, surge una filosofía de la lectura, que considera que lo que la lectura del un texto requiere es una reefectuación de las referencias potenciales que contiene, desde la nueva situación del lector que la lee.
  5. Esto significa que una obra escrita no consiste solo en una sucesión de frases, sino que exige ser comprendida. Una obra literaria es una totalidad. La relación entre el todo y las partes de la obra requiere de una comprensión circular,. 
  6. Esto lleva a decir a Roman Ingarden que una obra literaria siempre está inacabada
    • Porque toda obra ofrece lugares de indeterminación que el lector debe cubrir mediante la interpretación 
    • El mundo que proyecta se define como un correlato intencional de una secuencia de frases, del cual queda por hacer un todo para que n tal mundo sea intencionado.
  7. Comprender una obra escrita exige viajar a lo largo de ella, abriéndose a las nuevas expectativas que tienden a modificar las propias. El lector acoge la obra en el juego de sus propias expectativas. A diferencia del objeto en la observación sensible, el objeto textual no llena intuitivamente las expectativas del sujeto, sino que induce a transformarlas. A lo largo del proceso de lectura de la obra, se produce un juego de intercambios entre las expectativas modificadas y los recuerdos transformados.