'La dialéctica no puede detenerse ante los conceptos de lo sano y de lo enfermo, de lo racional y lo irracional. Una vez que ha considerado enfermo lo universal dominante, ve la única garantía de curación en aquello que, comparado con dicho orden, parece enfermo, excéntrico, loco. Bajo este aspecto, la función de la dialéctica sería la de permitir que la verdad del loco llegara a la conciencia de su propia razón, sin la cual, por otra parte, perecería en el abismo de aquella enfermedad que el sano sentido común de los demás impone sin piedad' (Adorno
, Minima moralia)
LA DIALÉCTICA LIBERTAD-NECESIDAD COMO IMPULSORA DEL DEVENIR HISTÓRICO (RANKE) FRENTE A LA AUTOCONCIENCIA DEL MOMENTO CAMINO DEL ABSOLUTO (HEGEL)

- Frente a la concepción hegeliana, autores de la escuela histórica como Dithley y Ranke llevan a cabo una fundamentación hermenéutica de la historiografía diferente:
- Lo que puede conducir a una comprensión histórica universal no es la filosofía especulativa, sino la investigación histórica. La determinación histórica universal sólo puede hacerse a partir del estudio de sus momentos individuales.
- No hay por tanto ningún final ni ningún fuera de la historia que le otorgue dogmáticamente su sentido. Eso no es algo compatible con un pensamiento auténticamente histórico.
- La Idea, o la libertad, no encuentra su expresión absoluta en la totalidad de la historia, sino que cada época tiene su propia existencia y su propia perfección. La Idea sólo alcanza representaciones parciales en cada momento histórico. A través del cambio incesante de los destinos humanos, la plenitud y la multiplicidad de lo humano se conduce a sí misma hacia una realidad cada vez mayor.
- Los autores de la escuela histórica no llenan por tanto el principio hermenéutico con ningún contenido. Piensan en la totalidad de la historia universal simplemente como la idea formal de la máxima variedad y multiplicidad de lo humano. El sentido de la historia no le viene de fuera, sino que está en sí misma.
- Para Hegel el conocimiento de la historia universal equivale a la plena autoconciencia del presente histórico como momento del camino del espíritu hacia sí mismo. Es este camino del espíritu el que confiere sentido a la historia universal. Conocer desde dentro este camino es conocer la totalidad de la historia.
- Para Ranke esto encierra una pura especulación. ¿Pero como es posible pensar en la unidad de la historia y el conocimiento de la misma si la vaciamos de contenido? Ranke lo piensa según los siguientes términos:
- Cada momento de la historia tiene su valor y su perfección propia. Estos momentos autónomos forman un nexo histórico porque lo que sigue representa el efecto de lo que le ha precedido. Lo único que se mantiene a través del camio es la productividad ininterrumpida de la vida.
- Ranke llama a los momentos del nexo histórico 'escenas de la libertad', y los concibe como decisiones que dan forma a la historia, cuyo significado se descubre como efecto de ellas.
- Estas decisiones no son ni libertad absoluta ni puros movimientos mecánicos. Son libertad frente a la resistencia de la necesidad.
- La necesidad no es sino el poder de lo acaecido ya, y de los otros que actúan en contra de la propia decisión. La necesidad precede por tanto al comienzo de cualquier actividad, restringiendo las posibilidades.
- La necesidad no es por tanto una fuerza distinta de la decisión libre, sino que procede de ella. Lo que ha sucedido ya delimita el hábito de toda nueva actividad,
- Esta dialéctica de la libertad y la necesidad es lo que constituye para Ranke el nexo histórico. Al mantener lo acaecido ya como fundamento, condiciona la nueva actividad, y la vincula en la continuidad de un nexo. Lo que ha sido ya constituye el nexo con lo que será (Ranke).
- Por tanto, lo que impulsa el devenir histórico y la da unidad no es la subjetvidad de los individuos, sino decisiones históricas reconocibles en sus efectos. La individualidad de los sujetos está conformada en parte por esas fuerzas históricas. Lo que confiere sentido al acontecer no son las ideas de los que actúan, sino los juegos de fuerzas resultantes de las decisiones.
- Pero esta concepción elaborada frente a la de Hegel no está exenta de apriorismos:
- Ranke sostiene que la historia es una suma en curso imposible de reconstruir apriorísticamente. Es por tanto un todo aún no completo. Esta idea no es tan diferente de una idea de comprensión de contenido.
- Ranke rechaza el postulado apriorístico de un telos. Pero sin embargo la estructura del nexo histórico está pensada por Ranke teleologicamente. Ranke mantiene como objetivo orientador de la unidad histórica el éxito. Que algo triunfe o fracase decide sobre el sentido de esta acción. Pero además hace que nexos completos de hechos y acontecimientos queden llenos de sentido o carezcan de él. Los elementos de nexo histórico se determinan por tanto desde una teleología encubierta que los reune y excluye los que no tienen significado (aunque se trata de una teleología sin telos).
- El conocimiento histórico nunca es un mero conocimiento empírico de datos históricos. Pero sólo si se piensa la historia como un recorrido unificable puede la conciencia histórica plantear su sentido y referirse su continuidad. La condición de la existencia misma de la historia es la continuidad de la cultura (la memoria). Y la ciencia histórica misma no es otra cosa que el intento de comprenderse a sí misma como unidad histórica universal. Su mismo ser está determinado por el saberse. El hundimiento de nuestra tradición cultural no sería una catástrofe, sino el fin de la historia (por pérdida de memoria).
- La continuidad es en cuanto autosuperación la esencia misma de la historia, lo que le confiere su sentido inteligible. Al rechazar Ranke un telos escatológico como soporte del proceso, se ve obligado a referir el sentido limitado de los momentos históricos a un espíritu divino al que las cosas le serían conocidas en su pleno cumplimiento. Los fenómenos de la vida histórica se entenderán pues en la comprensión como manifestación de la vida total, de la divinidad.
- El conocimiento histórico es pues más que un conocimiento humano. A través de él se participa en la vida misma de la divinidad. No se lleva a cabo pues a través de la mediación de conceptos, sino como participación inmediata. Lo que interesa al historiador no es referir la realidad a concepto, sino llegar al punto en que la vida piensa y el pensamiento vive (Gadamer, Verdad y Método, p.269)
- 'El viviente sabe de la muerte, y no puede sin embargo comprenderla. Desde la primera mirada que lanzamos a un muerto, la muerte es inaprehensible para la vida, y en esto descansa en primer lugar nuestra posición ante el mundo como frente a algo extraño y terrible' (Dithley, Teoría de las concepciones del mundo, p.114).