'La dialéctica no puede detenerse ante los conceptos de lo sano y de lo enfermo, de lo racional y lo irracional. Una vez que ha considerado enfermo lo universal dominante, ve la única garantía de curación en aquello que, comparado con dicho orden, parece enfermo, excéntrico, loco. Bajo este aspecto, la función de la dialéctica sería la de permitir que la verdad del loco llegara a la conciencia de su propia razón, sin la cual, por otra parte, perecería en el abismo de aquella enfermedad que el sano sentido común de los demás impone sin piedad' (Adorno
, Minima moralia)
LA HERMENÉUTICA DE LA FACTICIDAD HEIDEGGERIANA. LA HERMENÉUTICA COMO MODO DE SER DEL DASEIN. SIGNIFICACIÓN ONTOLÓGICA FRENTE A SIGNIFICACIÓN GNOSEOLOGICA (HEIDEGGER)
- Merleau-Ponty asegura que
todo Ser y Tiempo 'nace de una indicación de Husserl, y no es en definitiva
más que una explicación de la 'Lebenswelt' que Husserl presentará al final de
su vida como tema primordial de la fenomenología'. Heidegger
tomó este concepto de Husserl para construir su analítica existencial, lo
radicalizó y encontró en la percepción a la que tantos análisis dedicó Husserl,
el ek-stasis originario, el ser ahí dado del mundo.
- Husserl solo alcanzó a
considerar onticamente el mundo, es decir, como totalidad de objetos que
existen y que en la multiplicidad de sus relaciones suministran un marco
especial en el que determinar la situación del yo en el mundo. Heidegger en
cambio entiende que el mundo no está ahí para que el Dasein exista en
él, sino que el mundo es porque el Dasein existe, Ontológicamente hablando, el
mundo no está en mí, sino que yo soy en el mundo y éste es una característica
del Dasein, lo que podríamos llamar su mundanidad. Así, va más allá de
Husserl, yendo a la 'cosa' de la fenomenología heideggeriana, que no es el
mundo, sino el ser, pues según el principio de correlación, el ser de todo
objeto, incluido el de la conciencia que es su propio objeto, se muestra en él
como de su aparecer originario.
- Heidegger no solo practica la
fenomenología como método, sino que practica ésa de una forma crítica. La
fenomenología no es una ciencia del ente o una ciencia positiva, sino una
ciencia crítica que conoce la diferencia ontológica entre Ser y ente y que se
interroga por el sentido del primero. Esta pregunta por el ser, es decir
aquello que determina a los entes en cuanto entes, no es la
interrogación por un ente especial o superior que fura origen de los demás. Con
ella, Heidegger quiere alejarse de toda metafísica tradicional, que ha sido
incapaz de captar la diferencia ontológica entre el ser y el ente. Así es como
Heidegger 'demuestra' la fenomenología.
- ¿Qué es ese ser y como accede la
fenomenología a él? Para comprenderlo Heidegger se desmarca de Aristóteles
- Si
Husserl concibe la correlación intencional ente conciencia y mundo, Heidegger
la suplanta por la diferencia entre ser y entes-en-el-mundo. Heidegger lee
a Husserl reivindicando el respeto para el ser-en-si con objeto de superar el
subjetivismo al que remite la objetivación cientificista del ente. Lo que una
cosa es en su ser no se agota en su objetividad. Tematiza el ser-en-si en el
sentido de la cosa misma, no como una mera representación psicologista a la que
tanto se había opuesto Husserl. Frente al horizonte mundano-vital de la Lebenswelt
(mundo-de-la-vida) husserliana, el existenciario 'mundanidad' es esa
estructura del Dasein como ser relacional con los entes intramundanos.
- Heidegger
prescinde de la actitud fenomenológica, al menos de su desconexión del yo
empírico. Piensa que basta con dejar ser lo que es, por tanto es suficiente
la actitud natural. No obstante dado que la epojé es la actitud que
muestra todo objeto en su darse, ésta le ayudará a referir todo lo vivido a la
vida. Gracias a ella se da cuenta de que la verdadera actitud natural no es
realmente una actitud que se adopte, como cree Husserl, sino esa en la que
siempre estamos.
- Esto es así porque el Dasein
tiene prioridad óntica, dado que existe planteando la cuestión del
significado de la existencia. Asimismo, goza de prioridad ontológica,
pues el ser del Dasein solo puede comprenderse en función de tener que
ser su ser, en función de su existir. Finalmente el Dasein tiene prioridad
óntico-ontológica, pues sólo sobre la base de la comprensión de su ser
puede comprender los otros entes cuyos modos de ser no son los del Dasein mismo.
- Esta triple primacía del Dasein
sobre todo ente responde a la renovación ontológica de Heidegger, consistente
en situarse en el horizonte del modo humano de existir que se interroga por el
ser, y en la diferencia ontológica entre ser y ente que ha sido obviada por la
tradición metafísica. El ser, y con él,
el sentido por el que se pregunta, se dará en la comprensión del ser del ente
que somos nosotros mismos, del Dasein. De ello se ocupará la ontología
fundamental.
- El Dasein es ser ahí en sentido óntico (en tanto ente)
pero también en sentido ontológico (en referencia constante al ser, dado que
se interroga por él). El Dasein no solo existe onticamente, ni siquiera
ontologicamente, sino, además de ello, óntico-ontológicamente. Es decir, a medida que se comprende y
comporta en su existencia, abre un claro que permite la comprención de lo otro
de sí. De ahí que la fenomenología del Dasein sea caracterizada por
Heidegger como hermenéutica dirigida a la comprensión y a la autocomprensión.
- Como veremos
más adelante, la analítica heideggeriana del Dasein presupone cierta
reducción, pues el ser-en-el-mundo aparece como el fondo de la misma. La
diferencia con la reducción husserliana radica en que la constitución
trascendental es en Heidegger solo una de las posibilidades - aunque sea
central- de la existencia del sí mismo fáctico o del ser humano concreto, en
ningún caso del ego trascendental. Heidegger rechaza la reducción al ego
trascendental y la reducción eidética. Heidegger
interpreta la reducción como una necesaria desestructuración de la empresa
husserliana para eregirla e otro modo. No tiene inconveniente en entenderla
como reeducación de la mirada filosófica que pasa por el aparentemente 'rodeo'
de la puesta entre paréntesis de la actitud natural. Entendida así, la
reducción ya es hermenéutica.
- Al igual que
Patocka, Heider parece aceptar una fenomenología sin reducción, asubjetiva,
pero con epojé. Esta particular concepción heideggeriana de la epoje
exige la reconducción desde el ser del ente al ser mismo, y a la comprensión
del ser de los entes que los desoculta. No basta con esta epojé que
redirige la mirada desde los entes hacia el ser, sino que hay que hay que
encaminarse positivamente hacia éste proyectando y elaborando construcciones.
Pero además, el metido fenomenológico ha de ser también una destrucción, un
proceso crítico de los conceptos traducionales.
- La reconducción
de la mirada fenomenológica que posibilita la epoje, unida a la construcción
en base al proyectar de las estructuras del Dasein y enlazada con la destrucción
conceptual previa a esta nueva construcción no es tanto una ruptura con la
tradición como una reapropiación de la misma.
- La pregunta trascendental por la
posibilidad de la constitución del sentido es sustituida en Heidegger por la
remisión a la estructura previa del estado de abierto que implica que siempre
nos movemos ya en alguna comprensión del ser.
- Heidegger
valora las ideas del Husserl de Investigaciones lógicas, pero se aleja
del Huseserl del idealismo trascendental. Heidegger se adhiere a la
fenomenología como posibilidad, no como la trayectoria seguida por Husserl. Heidegger
entiende la fenomenología como vuelta a las cosas mismas, a los fenómenos. Así fenómeno
es el mostrarse de algo, no la cosa en sí. Fenómeno es lo que se manifiesta en
sí mismo. Logos es la manifestación, el dejarse ver, el cómo debe proceder la
investigación haciendo ver aquello de lo que se habla, el des-encubrimiento de
lo que estaba encubierto.
- Para
Heidegger, la intuición categorial es el
punto crucial de la fenomenología husserliana, ya que implica un acceso directo
al ser mismo y después a su sentido.
- Husserl coincide con Heidegger en
pensar la verdad como relación intencional con las cosas, pero ambos entienden
de modo distinto dicha relación: el primero piensa la verdad por la evidencia
de la misma o síntesis del cumplimiento intuitivo del acto intencional.
Heidegger tiene una noción hermenéutica de la verdad. Aquella es directa, mientras
que esta requiere mediaciones, desvelamientos progresivos.
- La metafísica ha olvidado el ser para
centrarse en los entes. Heidegger
considera que el ser no es un ente, sino el estado de abierto que permite
comprender el ser de los entes y del Dasein. El
Dasein es ek-sistere, existir. Heidegger define la existencia como el modo de
ser característico del Dasein. En cambio el ser de los entes puede
comprenderse como estar a la mano o como estar ahí delante; ambos son sólo
posibles desde una comprensión previa del ser. Cualquier tesis sobre este exige
la comprensión del Dasein como ahí del ser.
- La existencia es un modo de comportarse
respecto a algo que ya está dado, respecto al ente que sólo se esclarece desde
el ser. El ser no puede mostrarse a sí mismo en ausencia de un ente que tenga
la capacidad de conocerlo. Ese ente es el Dasein o ser ahí. Su especificidad
radica en su apertura y luminosidad, pero no es auto-suficiente. No puede ver
lo que se muestra si no se deja ver a sí mismo. El automostrarse y el dejarse
ver forman la unidad del pensamiento, y Heidegger lo expresa recurriendo al
logos griego, entendido como modo de ser del ser humano por el que se revela a
sí mismo, a la vez que revela su propio ser.
- La analítica de Heidegger distingue dos
caracteres en el ser: los del ser del Dasein o existenciarios y las categorías
o caracteres del ser de los entes. Los existenciarios son las estructuras de
la vida fáctica. ¿Que entiende Heidegger por 'facticidad'? La existencia del
Dasein como comprensión de su destino y de su ser-en-el-mundo con otros
- El tema de
Heidegger es pues el existir en cada ocasión. Éste no es una cosa ni una
amalgama de vivencias, ni el sujeto enfrentado al objeto. Heidegger pretender
comprender el existir distinguiendo en él mismo los rasgos fundamentales de su
ser, sus existenciarios.
- Heidegger se ocupa de la temporalidad
en la seguna parte de Ser y Tiempo. La temporalidad intramundana del Dasein
entiende el tiempo como finito dentro del tiempo, pero al mismo tiempo como
infinito en posibilidades que se desarrollan desde la finitud de su existencia.
No son posibilidades infinitas, sino que están doblemente determinadas. Como en Merleau-Ponty, el ser ahí que es el
ser humano ya no es espacio y tiempo, sino la apertura dimensional que hace que
haya espacio-y-tiempo. El Dasein es temporalizante y espacializante, aunque
verdaderamente Heidegger, al igual que Bergson, ha desconsiderado el espacio.
- En su Carta sobre el humanismo,
Heidegger nos recordará que a Ser y Tiempo, le faltaba la tercera sección de la
primera parte, Tiempo y Ser, en la que se produce un giro que lo cambia
todo. La unidad
primordial de la estructura de la cura es la temporalidad. El Dasein consiste
en aquello de lo que se ocupa, es su presente, pero se halla siempre ante un
todavía no, que también se debe cuidar. El futuro es aquello de lo que está
pendiente el cuidado desde el presente. Así es como el Dasein temporaliza a
través de su existir y principalmente hacia el futuro.
- La forma
inauténtica del tiempo es la ajena a este cuidar, la que concibe el tiempo como
contexto de la existencia humana. En cambio, su forma auténtica es la
temporalización, otro acontecer de la comprensión del ser. En base a ella se
mostrará el tiempo como suelo de la comprensión del ser que constituye la
esencia del hombre, que es su existencia; es decir, o que el hombre es, su
manera de ser ahí temporalizándose.
- Podríamos
decir por consiguiente que el existenciario principal es la comprensión y esta
se despliega y lleva implícita la temporalidad intramundana del Dasein, la cual
se extiende en el tiempo como finito dentro del tiempo, pero infinito en posibilidades
que se desarrollan desde la finitud de su existencia. Así pues, existir
comprendiendo y temporalizando es el sentido del ser del Dasein: el ser
humano es proyecto futuro, trascendencia del pretérito al porvenir. Por tanto
es más que lo que es en el presente. Ahora bien, el Dasein yecto elige su
porvenir y se convierte en existencia cuando se sitúa frente a sí mismo como
proyección de sí y fundamenta libremente su futuro.
- La primera hermenéutica de la
facticidad de 1923. Desarrolla una hermenéutica de la vida que consiste en
describir filosóficamente la facticidad de la existencia evitando emplear
categorías formales o teóricas que no puedan aprehender la dinámica de la vida.
¿Qué es esta hermenéutica de la vida? El desarrollo de las posibilidades de
comprensión e interpretación que tiene ella misma en el seno del mundo.
- Para ello reconstruye la conceptualidas
abstacta de la metafísica, y apela más bien a la propia espontaneidad de la
vida para interpretarse a sí misma sin objetivarse. Heidegger investiga el logos
de la vida en el doble sentido (objetivo y subjetivo) de la palabra. Su
fenomenología no tiene que ver en sus orígenes con el qué, sino con el cómo
de la investigación, con el modo intuitivo que da las cosas mismas
- Esto no puede
llevarse a cabo con una pura mirada teórica. La mirada fenomenológica heideggeriana tiene una estructura intencional
determinada por la propia vida fáctica en la que se asienta toda forma de mirar. La
comprensión hermenéutica no es teorética, sino fundamentalmente práctica. No
consiste en un mero ver, sino en un esfuerzo para ver verdaderamente, para
realizar. Este esfuerzo solo es inteligible en los comportamientos mediante los
cuales se ejerce.
- El ser de la
vida fáctica que Heidegger quiere interpretar no es simplemente el existir (ya
que éste es extensible a todo ente), sino el ejercer el sentido, es decir el
hacerse cargo de él aplicándolo. Esta es otra de las diferencias con respecto a
la 'donación' o 'constitución' del sentido por la conciencia de la
fenomenología. Heidegger se interesa por la existencia del Dasein, la cual es un modo de ser que se dirime en el
ejercicio, no en el nivel epistemológico. Así pues, 'interpretación' de esta
vida será el desarrollo y elaboración de la comprensión ontológica que es el Dasein;
en otras palabras, 'interpretación es el ejercicio concreto de comprensión.
- Heidegger insiste constantemente en que
el factum de vivir es un acto de ser no de conocer. El existir es
comprensión, no sujeto un objeto de la misma; en todo caso es un conocer
'existencial', un 'ser'. No se trata de la existencia anónima, sino del existir
singular. El existir propio, en cada ocasión, la facticidad, es el tema de la
hermenéutica heideggeriana.
- La posibilidad más propia del sí mismo
que es dicha facticidad es la existencia. La función de la hermenéutica de
dicha facticidad consistirá en explicitar el Dasein, para destruir los
estratos de la ocultación de que ha sido objeto, pero también para sacar a luz
el existir tal como puede ser en sí mismo para sí mismo.
- El existir es el vivir fáctico, el
ser-en-el-mundo del que nos cuidamos. Lo que existe como mundo no lo hace, por
tanto, dejándose existir, sino significativamente. No se trata de que algo
exista primero y luego signifique, sino que el ser del existir está constituido
por el significar de cada instante. De la misma forma que la fenomenología se
ocupa del sentido del mundo, Heidegger investiga cómo el existir mundano -no
la conciencia- constituye la significatividad.
Al tratarse de un modo de
existencia y al ocuparse de él la hermenéutica, ésta es afrontada como
ontología, no como teoría del conocimiento que distingue un sujeto y un objeto
del mismo.
- Esta hermenéutica no aspira a obtener
conocimientos universales, sino existenciales, es decir, la comprensión de un
ser; de ahí que sea una hermenéutica
ontológica. La ontología es nuestra existencia misma y la comprensión un
existenciario.
- A las cosas mismas no se llega de
manera directa. Es necesario un esfuerzo de ejecución [creo que se refiere a la
desocultación] y una tarea crítica de la
tradición metafísica para encontrar el origen y después comprender. La vida
fáctica impone este procedimiento desde si misma como una indicación formal, No
es un método listo para ser aplicado. Para ver las cosas primero es necesario
desocultarlas. Este desmontaje de la tradición conduce a la comprensión de los
conceptos retrocediendo a la experiencia original.
- Por lo tanto, la hermenéutica de la
facticidad es principalmente desvelamiento crítico de las deformaciones
interpretativas, volviendo a lo originario sin olvidar la situación desde la
que esta retrospectiva se ejerce. No se trata de destruir la tradición
precedente sino de comprender sus limitaciones interrogándola desde nuestra
situación.
- Heidegger denominará interpretación a
este hacer ver la hermenéutico que explicita y esclarece el sentido implícito
de lo dado. Interpretar no consistirá en imponer una teoría o una visión a eso
que aparece, sino en escuchar a través de la distancia temporal, sin intentar
superarla como pretendía el historicismo.
El tiempo no es un espacio a trascender, sino el existenciario
primordial de la finitud del Dasein, y por tanto de su existir
comprendiendo.
- El movimiento hermenéutico de la
autointerpretación está esencialmente determinado por el hecho de que la vida
fáctica se da de un modo distorsionado, pues siempre está encubriéndose a sí
misma, 'alienada', aunque no por completo, sino más bien enmascarada o
desfigurada.
- La hermenéutica no es un instrumento de
análisis aplicado luego al existir, sino un carácter de la facticidad. Esta no es el
objeto de aquella, sino que está implicada en el interpretar y viceversa. Como
ya hemos dicho, la comprensión heideggeriana no es un método ni un modo de
conocimiento, sino un existenciario.
Frente al mero darse de la vida fáctica, la comprensión [hermenéutica]
nos mantiene vigilantes, despiertos para filosofar.
- La filosofía es la base del acontecer
en la que radica la comprensión actual. La hermenéutica que se contenta con
interpretaciones ya dadas y no remite al ser ahí actual que filosofa solo podrá
ser una instancia preliminar y provisional para la filosofía misma. La
hermenéutica no es pues conocimiento filosófico de algo. ¿Qué significa
entonces para la filosofía? Se aplica sobre sí como auto-comprensión de la
filosofía misma y de la facticidad
- Filosofía es la hermenéutica de la
facticidad. Heidegger se opone así a la universalidad buscada por Husserl, a la
eternidad del eidos para ocuparse de la existencia fáctica y de sus
enmascaramientos.
- Del mismo modo que el existir fáctico y
el Dasein, la historia y la filosofía tendrán que entenderse
hermeneuticamente, es decir, como modos de interpretación correspondientes a
modos del existir, porque existir es vivir interpretando.
- La historia y
la filosofía son modos de existencia, no ciencias. Se orientan por la situación
de la vida humana. Aquella tendrá como meta la interpretación que determinada
situación tiene de su pasado. Esta se ocupará de la totalidad.
- En ambas radica la estructura formal de
todo comportamiento, la intencionalidad, la correlación noesis-noema que le
permite a Heidegger extraer lo que busca: no una tipología general de la forma
de vida humana, sino la forma en que la vida humana de nuestra época está
verdaderamente siendo.
- Heidegger ha convertido explicitamente
la cuestión ontológica del sentido del ser en la pregunta central de su
filosofía. Que la vida fáctica procure comprenderse a si misma de un modo
preteórico es una cierta forma de ser que está en una peculiar relación con
todas las otras cosas que son, y al ocupase de si misma está presente esa
comprensión de su propio ser.
- En Ser y Tiempo la hermenéutica
ontológica se concreta. La obra radicaliza la hermenéutica, separándola de la
tradición metodológica que la adscribía a las ciencias del espíritu. La hermenéutica no es técnica de
interpretación de textos, sino modo de ser del Dasein. Lo que es
hermenéutica ante todo es el ser mismo, ese ser olvidado por la metafísica que
no ha captado la diferencia ontológica. La tarea de la hermenéutica es
esclarecer las estructuras esenciales del mismo para encontrar su sentido.
- Sentido es el horizont del proyecto, el
cual siempre viene estructurado por el haber-previo, la manera previa de ver y
la pre-comprensión. Sentido es hacia donde se proyecta la existencia humana y
desde donde es posible comprender mejor los entes, hacerse cargo de ellos como
determinados. Sentido es otro existenciario, una estructura del Dasein,
no algo que esté adherido a los entes, sino eso que posibilita la comprensión
del ente. Solo el ser del
Dasein y el de los entes abiertos por él pueden quedar apropiados por
una comprensión del sentido, o quedar en la incomprensión.
- El
ser es la apertura de toda manifestación, lo que precede a toda comprensión del
ente. De ahí la fusión operada por Heidegger entre ontología y hermenéutica. La
explicitación de la facticidad que es la interpretación es, asimismo, el poder
ser abriente del ser ahí. La precomprensión proyectante que es inherente al Dasein
es la que define el sentido ontológico en el que piensa Heidegger. El haber,
ver y conceptualizar previos estructuran el mundo, posibilitando su
comprensión, su sentido.
- Heidegguer considera que la
fenomenología investiga el objeto tal y como aparece no ante una conciencia,
sino ante un 'mirar' que no es neutro, sino que nace de una precomprensión de
nuestro trato con las cosas. El Dasein ha de comprender las cosas mismas
de las que ya tiene una precomprensión. No la dejará como está, sino que la
contrastará.
- Heidegger
evalúa el proyecto husserliano como otra de las metafísicas de la subjetividad
por centrarse, tras la reducción trascendental, en la conciencia y considerar
lo otro en su inmanencia. Por no interrogarse por el ser de la conciencia y
concederle una preeminencia absoluta como presencia ante la que todo se
presenta. Considera que lo que hay que hacer es renunciar a la filosofía de la
conciencia, a la contemplación y analizar la facticidad en la que se
desenvuelve la existencia.
- La hermenéutica ontológica
heideggeriana desarrolla la historicidad del ser ahí atendiendo a su relación
con el ser como condición óntica de posibilidad de cualquier historiografía. La
ontología fenomenológica debe descubrir su fundamento en la hermenéutica del Dasein.
Esta es fenomenológica porque reconquista el fenómeno esencial del ser ahí que
ha sido disimulado en toda la historia metafísica.
- Tanto la descripción de los fenómenos
como la donación de los mismos es hermenéutica. Al nivel primordial de la
experiencia del mundo hay ya interpretación. Ante todo es el fenómeno del ser
el que para poder aparecer y ser experimentado exige esta mediación
hermenéutica. El ser es el fenómeno por excelencia porque hace posible la
fenomenalización de cualquier otro fenómeno. Se define como lo que no se
muestra, aunque pertenece esencialmente a lo que se muestra, ya que le
suministra sentido y fundamento.
- El ser está disimulado esencialmente y
puede sacarse parcialmente de ese ocultamiento gracias a la explicitación del
sentido metódico de la descripción fenomenológica. El concepto fenomenológico
de fenómeno, o sea, el ser del ente, necesita por tanto a la hermenéutica
fenomenológica, porque los fenómenos no están desde un principio dados. Un fenómeno solamente es tal para el Dasein
sobre el fundamento de su comprensión del ser. Este no es el objeto, sino el
sujeto de la interpretación.
- El logos de la fenomenología del
ser ahí es interpretación por la que se dan a conocer el sentido del ser y las
estructuras fundamentales de su ser peculiar a esa comprensión del ser que es
inherente al Dasein mismo. La precomprensión que precede a toda
comprensión interpretativa puede revelarse orientadora o encubridora. Por eso
la hermenéutica tiene la tarea de hacer accesible en su carácter de ser el
existir propio de cada momento. Dicha precomprensión está implícita también en
eso que Heidegger denomina 'uno'.
- En Ser y Tiempo, Heidegger hace
suyo el método fenomenológico, pero la hermenautica de la facticidad le va
distanciando de ciertos aspectos de la fenomenología (prioridad de la actitud
reflexiva, de la conciencia teorética, de la reducción a la subjetvidad
trascendental, de la intuición como un ver directo, etc.) para subrayar sin
embargo la primacía de la existencia, de la interpretación.
- Ambas no son puntos de vista relativos,
sino que representan el paso de la descripción metodológica de mundos posibles
a una analítica del mundo de la efectividad existencial y ontológicamente
comprometida.
- La comprensión pasa de ser una exégesis
textual a convertirse en una modalidad propia de la existencia humana; a su
vez, la interpretación es entendida en lo sucesivo como un modo derivado de la
comprensión. La actitud teorética, propia de la fenomenología husserliana, es
sustituida por el cuidado fáctico de los entes del mundo