'La dialéctica no puede detenerse ante los conceptos de lo sano y de lo enfermo, de lo racional y lo irracional. Una vez que ha considerado enfermo lo universal dominante, ve la única garantía de curación en aquello que, comparado con dicho orden, parece enfermo, excéntrico, loco. Bajo este aspecto, la función de la dialéctica sería la de permitir que la verdad del loco llegara a la conciencia de su propia razón, sin la cual, por otra parte, perecería en el abismo de aquella enfermedad que el sano sentido común de los demás impone sin piedad' (Adorno, Minima moralia)

martes, 10 de mayo de 2016

‘LOGROS’ RECLAMADOS POR LA FENOMENOLOGIA DE HUSSERL. SUPERACIÓN DEL PLANTEAMIENTO BRANTIANO. EL OBJETO INTENCIONADO NO EXIGE UN OBJETO REAL. SUPERACIÓN DE LA TRASCENDENCIA E INACCESIBILIDAD DEL NOUMENO KANTIANO. LA TRASCENDENCIA DE LA COSA COMO SU SER-EN-SI EN LA INMANENCIA DE LA CONCIENCIA INTENCIONAL. SUPERACIÓN DEL ‘YO PIENSO’ CARTESIANO POR EL ‘YO TENGO CONCIENCIA DE ALGO’ DE UN SUJETO EN UNA DETERMINADA ACTITUD. SUPERACIÓN DEL IDEALISMO DE BERKELEY. LOS OBJETOS DE CONCIENCIA COMO CORRELATOS DE LOS CONTENIDOS DE CONCIENCIA O VIVENCIAS. SUPERACIÓN DEL PLANTEAMIENTO PSICOLOGISTA. LA VIVENCIA COMO RELACIÓN ESENCIAL A PRIORI FRENTE A LA RELACIÓN SUJETO-OBJETO. SUPERACIÓN DEL SUBJETIVISMO. LA EXPERIENCIA VIVIDA FRENTE A LA INTUICIÓN EIDÉTICA DE LA EXPERIENCIA VIVIDA OBJETO DE LA FENOMENOLOGIA TRASCENDENTAL (HUSSERL)

  1. En Investigaciones Lógicas, la fenomenología no se caracteriza ya sólo como ciencia de los fenómenos, sino que, para evitar las ambigüedades a las que conducía la distinción de Brentano entre fenómenos internos y externos, Husserl define la fenomenología como la teoría de las vivencias en general y, encerrados en ellas, de todos los datos, no solo reales, sino también intencionales, que pueden mostrarse con evidencias en las vivencias. La intencionalidad de la conciencia ya había sido considerada por Brentano como el origen de todo sentido. Sin embargo adoptaba una actitud naturalista frente a ella, y practicaba una psicología descriptiva centrada en la interioridad, distinguiendo entre fenómenos físicos (formados por objetos sensibles externos a la conciencia) y fenómenos psíquicos de objetos inmanentes a la conciencia. A esta distinción corresponde la idea brentaniana de que la percepción exterior es inadecuada mientras que la interior es adecuada. Husserl rechaza la intencionalidad Brentaniana de la conciencia. Brentano no llegó a distinguir los dominios de las ciencias de la naturaleza física de los de la psicología. Husserl lo achaca a que identifica el fenómeno físico (con sus componentes materiales, provenientes de la sensación) y las cualidades (que se originan en el acto de la aprehensión). A diferencia de Brentano, Husserl distingue en los actos intencionales la cualidad (que los convierte en actos de determinado tipo: representativos, judicativos, etc.) de la materia o contenido del acto (momento en el que el acto se relaciona con el objeto; el mismo objeto tiene diversos contenidos cuando es una presentación, rememoración, deseo. Etc.). Cualidad y materia sólo son separables por abstracción, dado que la una no puede ser pensada sin la otra.
  2. Brentano sitúa las sensaciones en el fenómeno físico. Husserl las coloca en el fenómeno psíquico. Esto se debe a que Brentano identifica el sentir con el percibir, el contenido como sensación, como una parte del objeto percibido. En cambio Husserl distingue la sensación presentativa y vivida de la percepción, que es un acto de aprehensión animador de la sensación, aunque apoyado en ella para alcanzar el objeto, el cual es percibido y no vivido. Aunque la sensación presenta al objeto, no lo percibe, y nosotros no percibimos sensaciones, sino el objeto. Cualquier acto intencional alcanza al objeto; en el caso de la percepción, lo hace a través de sensaciones, pero no se limita a recibirlas de modo pasivo, sino que las capta como el aparecer de algo.
  3. En el segundo tomo de Investigaciones Lógicas, Husserl se dedica al estudio de los actos de las vivencias del sujeto que constituye la ciencia. Husserl pretende comprender cómo los objetos científicos se presentan a la conciencia y a la vida humana. Formula entonces sistemáticamente la intencionalidad, uno de los principios fundamentales de los actos de conciencia, de las vivencias. Estas siempre se refieren a algo, son conciencia de algo, encierran una intención. Gracias a la intencionalidad, Husserl supera el problema kantiano de la oposición entre el noúmeno y el fenómeno, así como la trascendencia e inaccesibilidad del primero: para Husserl, la trascendencia de la cosa es su ser-en-si, el cual es inseparable de la conciencia; es decir, el objeto es trascendente, pero en la inmanencia de la conciencia intencional. Esta define para Husserl al cogito. No se trata por tanto del cartesiano ‘yo pienso’, sino del ‘yo tengo conciencia de algo’, del yo que siempre está vinculado al cogitatum, para un sujeto que se halla de determinada actitud ante el mundo. La reflexión fenomenológica ejercida desde la conciencia intencional no renuncia a la vida en el mundo, sino que en Husserl es lo existente, el ser de nuestra vida.
  4. Brentano sigue la estela cartesiana al comprender la relación de la conciencia con el objeto en el interior de la esfera inmanente, es decir, como la relación con un algo psíquico, que sería la imagen del objeto real. En cambio Husserl no concibe la intencionalidad como un fenómeno interior de la conciencia. Esta no está dirigida a un objeto psíquico, sino a un objeto real que lo plenificará. Así, adopta pero modifica el termino intencionalidad de Brentano al tomar una actitud fenomenológica, es decir, centrada en los modos de tener experiencias. Gracias a ella supera el psicologismo, que todavía permanece en la actitud naturalista.
  5. Husserl debe el descubrimiento de la intencionalidad a Brentano, pero va más allá de él manifestando que no sólo la conciencia es intencional, sino también sus objetos. Por tanto, éstos son algo de una conciencia y se corresponde con actos intencionales de diversos tipos; por ello los objetos tiene diversos modos de darse. Brentano practicaba una psicología de la introspección que Husserl combate. Gracias a la intencionalidad de la conciencia, Husserl establecerá que las cosas no se reducen a meras representaciones mentales como pretendía el psicologismo. Por otro lado frente al idealismo de Berkeley, que identifica el mundo con nuestras percepciones del mismo, la intencionalidad husserliana distingue los contenidos de conciencia (vicencias) de los objetos de la conciencia; estos son sus correlatos, pero no la conciencia misma. Por su parte, la vivencia no es un proceso psicológico en relación a una existencia real, sino una relación esencial y ‘a priori’: Obsérvese bien que, aquí no se habla de una relación entre cierto proceso psícológico -llamado vivencia- y otra existencia real en sentido estricto -llamada objeto- o de un enlace psicológico que en la realidad objetiva tuviera lugar entre lo uno y lo otro. Se habla antes bien de vivencias puramente según su esencia, o de esencias puras y de lo que en las esencias está encerrado con absoluta necesidad, ‘a priori’-
  6. Husserl adopta el idealismo trascendental, pero se distancia del yo trascendental kantiano y vuelve al yo que surge tras la duda cartesiana, aunque reconoce también sus errores, fundamentalmente el desconocimiento del sentido trascendental, no sustancial, del yo, es decir, del yo como unidad sintética de sus vivencias que tomamos conciencia tras la epojé.
  7. Con la intencionalidad, Husserl supera la inaccesibilidad del noúmeno kantiano, es decir, la trascendencia absoluta del objeto. La intencionalidad revela que éste es trascendente en la inmanencia de la conciencia. Husserl llega a ella tras la epojé, que nos permite pasar de la actitud natural a la fenomenológica o reflexiva. Practicar la epojé es transformar todo dato en fenómeno para la conciencia. Ahora bien, la conciencia no es otra cosa que conciencia de fenómenos. Estos son los modos de donación de las cosas mismas, las cuales no son por lo tanto meras positividades.
  8. Como hemos visto, esta intencionalidad opera en las vivencias fenomenológicas. A diferencia del psicologismo, Husserl se propone describirlas eideticamente, no como algo que le ocurre al sujeto empírico psicofísico. El fenomenólogo reconduce los datos lógicos a las vivencias de la lógica, con objeto de aprender su esencia. Referencia a la subjetividad. Esto no significa que recaiga en el subjetivismo. Husserl distingue en la vivencia el acto subjetivo (el vivir la experiencia) de su significación (la idealidad que es alcanzada en la vivencia). La intuición eidética se radicaliza así en la en la intuición de la propia vida de la conciencia, y la experiencia de dicha vida será el objeto de la fenomenología trascendental.
  9. Una de esas vivencias es la verdad. La concepción fenomenológica de la verdad no es logicista o formalista, sino vivida. Su verdad es impone a la de la ciencia porque esta presupone la existencia de estructuras universales e intersubjetivas que hacen posibles la verificabilidad de los principios científicos. La justificación de estas estructuras universales consiste en la manifestación de su evidencia, y no en la prueba de su existencia en un sentido objetivista. Verdad es en Husserl evidencia, es decir, experiencia vivida de la verdad: La evidencia no es otra cosa que la ‘vivencia’ de la verdad. Y la verdad no es vivida, naturalmente, en un sentido distinto de aquel en que pueda ser en general vivencia el objeto ideal contenido en un acto real. Con otras palabras, la verdad es una idea cuyo caso individuales vivencia actual en el juicio evidente. Pero el juicio evidente es la conciencia de algo dado originariamente. La evidencia es el modo originario de la intencionalidad. La donación de la cosa misma a la conciencia. Para distinguirla de la vivencia psicológica, Husserl se apresura en el fragmento previo a añadir que la vivencia de la verdad que es la evidencia no es naturalista, sino experiencia vivida de un objeto ideal, no empírico, a través de un acto.
  10. Husserl no duda de la existencia del mundo. Recurre al yo trascendental para encontrar el sentido de dicho mundo. El análisis fenomenológico de la intencionalidad de la conciencia desemboca en el yo como sujeto unificador de todas las intencionalidades, y así enriquece la subjetividad, que no se reduce a una vivencia más, puesto que la conciencia es constitutiva de todo lo que tiene sentido, de lo objetivo gracias a la correlación con nuestra subjetividad.
  11. La no es la duda hiperbólica cartesiana que niega provisionalmente la realidad para hallar su fundamento en el cógito y después restaurar esa realidad. Husserl no la pone en duda, sino que suspende el juicio de existencia sobre la misma: En lugar pues del intento cartesiano de llevar a cabo una duda universal, podríamos colocar la ‘epojé’ universal en nuestro nuevo sentido rigurosamente determinado (…). Ponemos fuera de juego la tesis general inherente a la esencia de la actitud natural. Colocamos entre paréntesis toda y cada una de las cosas abarcadas en este sentido óptico por esa tesis (…). Si así lo hago, como soy plenamente libre de hacerlo, no por ello niego ‘este mundo’ como si fuera un sofista.
  12. Husserl valora la osadía cartesiana que le llevó a pensar por si misma prescindiendo de prejuicios ara encontrar la certeza desde la que elaborar la ciencia. Pero la duda cartesiana poco tiene que ver con la epojé fenomenológica, más allá de la intención fundadora de un conocimiento cierto. Descartes termina demostrando la existencia del mundo a partir de los principios innatos del ego, mientras que Husserl no pone en tela de juicio la existencia de lo externo, y sólo tiene la pretensión de averiguar cómo se da a la conciencia. La epojé fenomenológica es un cambio de actitud. Solo suspende el juicio acerca de la existencia o no del mundo. No es una duda escéptica, sino una reafirmación de la posición ante el mundo que lo convierte en objeto y correlato de la conciencia trascendental.
  13.  La conciencia pura trascendental o conciencia absoluta toma distancia del naturalismo a costa de separar la existencia inmanente y la trascendente. Husserl se concentra en la primera, ya que si el mundo es relativo a la conciencia, hemos de considerar su existencia en tanto reducida, es decir hemos de detenernos únicamente en lo que nos aparece de él. Esto no significa que tengamos que sustituir la existencia del mundo por el fenómeno del mismo. El idealismo de Husserl no es absoluto sino trascendental. La intencionalidad de la conciencia nunca se pierde y la reducción del mundo es condición necesaria para ganarlo. pero ¿Cómo y a qué mundo somos reconducidos?