La filosofía como pensamiento problemático más que teoremático es más un arte que una ciencia. Es el arte de preguntarnos a nosotros mismos preguntas que pueden ser muy generales. Como arte, que no ciencia, la metafísica actual renuncia a la pretensión de la metafísica clásica de decir la última y primera palabra sobre la realidad, suponiendo incluso la renuncia a la pretensión de verdad.
Según Popper, las afirmaciones metafísica son compatibles con cualquier estado de la realidad, porque no dicen nada de ella, y por lo tanto no son falsables. Podemos decir sin llegar a esta extremo que la metafísica por su abstracción resiste mejor que las ciencias su choque con la realidad.
Así, la selección de una determinada concepción metafísica es más una cuestión de prejuicios o de gusto estético que de estricta racionalidad. Es difícil convencer a alguien de que cambie su concepción metafísica.
EL carácter creativo en la metafísica es fundamental. Podemos entenderla como una ficción. Un mito de los orígenes y los fines. Las últimas preguntas no pueden recibir respuestas científicas, y entran en el ámbito del mito.
Este carácter creativo de la metafísica lo sitúa más cerca de la poesía que de la ciencia (Unamuno, Heidegger, Maria Zambrano)
(F.J. Martinez Martinez, Metafísica, T1)