Si el primer elemento clave en el estructuralismo es la noción de lo simbólico, el segundo es la temporalidad, que por un lado se centra más en la noción de virtual que de actual, y por otro destaca el carácter de discontinuidad y ruptura del proceso temporal. Como dice Deleuze, la estructura es una multiplicidad de coexistencia virtual, que se actualiza mediante diferenciación dando lugar a un tiempo discontínuo y plural que se despliega a distinto ritmo según se efectúan los diversos elementos que coexisten virtualmente en la estructura. El tiempo, según los análisis estructurales, va de lo virtual a lo actual, acompaña la actualización de la estructura. Este tiempo estructural es un tiempo múltiple que se despliega según distintos ritmos. Por ejemplo, para Althuser, el tiempo de la política y economía cotidiana es distinto que el de la ciencia.
En sus análisis históricos, el estructuralismo (Braudel) se basa en la distinción entre un tiempo corto, debido a los acontecimientos, y uno largo, o tiempo de las estructuras, y además acentúa el carácter discontínuo del tiempo histórico.
El análisis de la historia nos permite pasar a la consideración del tema del sujeto. Aquí el estructuralismo procede a un trabajo de deconstrucción de esta categoría clave de la metafísica occidental. Althuser define la historia como un proceso sin sujeto ni fines. Los hombres son sujetos en la historia, pero no hay un sujeto de la historia. La forma sujeto existe, pero los sujetos no son libres, sino al contrario, son constituidos exteriormente por el poder. Ser sujeto equivale a estar sujeto. El sujeto nunca es constituyente sino constituido.
Foucault complementa la heteroformación de las masas disciplinadas por el trabajo y el poder político con la autoformación de los individuos como sujetos éticos. Deleuze dice sin embargo que esta interioridad es dependiente del exterior. Para Deleuze el estructuralismo no ha negado el sujeto, sino que lo ha destruido, y lo ha puesto en movimiento en cuanto que sujeto nómada. La muerte del hombre en Foucalut es quizá el paso al superhombre.
(F.J. Martinez Martinez, Metafísica, T6)