Kant desarrolla una teoría modal que es más epistemológica que lógica u ontológica. Se refiere al valor de la cópula de los juicios con el pensamiento. Los juicios modales pueden ser asertóricos (afirman la realidad de algo), problemáticos (su posibilidad) o apodícticos (su necesidad). A estos corresponden las categorías modales de posibilidad-imposibilidad, existencia-no existencia, necesidad-contingencia.
La categoría de realidad plantea la cuestión de si el saber de algo está condicionado por algo exterior al sujeto (realismo) o solo por el sujeto (idealismo). La cuestión epistemológica de la realidad se refiere a las condiciones de posibilidad de la existencia de los objetos reales. Plantea como debe ser el sujeto para poder captar algo como real, y como debe ser el objeto para poder ser captado. Tenemos un polo subjetivo, ligado a la síntesis de lo diverso, y uno objetivo, ligado con a la cuestión de la cognoscibilidad de los objetos en un en una experiencia posible. La cuestión epistemológica se encuentra pues relacionada directamente con las cuestiones ontológicas de la constitución del sujeto y el objeto que hacen posible el conocimiento.
La cuestión de la realidad nos exige el planteamiento de una teoría del objeto y una teoría de la constitución trascendental del sujeto.
En cuanto al objeto, Muller distingue objetos reales (físicos y psíquicos), ideales, valores y objetos metafísicos. Meinong distingue entre objetos y objetivos. Si los objetos existen, los objetivos subsisten. Solo los objetos existen en sentido estricto, pero el pensar abarca una función tética (que abarca el ser) y una sintética (que capta un ser-así). Los objetivos sería lo significado en las significaciones. Lo que se alude en los juicios. Los objetos son lo representado en la representación. La teoría del objeto es más amplia por tanto que la teoría de la realidad.
En cuanto a la teoría trascendental del sujeto, la interpretación lingüística que tanto Apel como Habermas han dado al sujeto trascendental de Kant y Husserl es que este sujeto no puede ser individual (no coincide con ningún sujeto empírico concreto) y además está mediado por el lenguaje. La subjetividad trascendental es pues intersubjetiva y lingüística, y para ello es real aquello que puede ser objeto de un consenso obtenido mediante un diálogo libre de coerción y no persuasivo por parte de los miembros de una comunidad ilimitada de comunicación. Lo que es real sólo puede establecerse mediante una comunicación intersubjetiva que cumpla las exigencias de una situación ideal de diálogo.
La noción de la realidad por su polo subjetivo exige pues una noción dialógica y no monológica de la racionalidad, ya que ésta no logra escapar al peligro del solipismo, y por su polo objetivo una noción del objeto como captable a la larga y por la comunidad humana considerada como comunidad cognoscente y experimentadora.
(F.J. Martinez Martinez, Metafísica, T9)