'La dialéctica no puede detenerse ante los conceptos de lo sano y de lo enfermo, de lo racional y lo irracional. Una vez que ha considerado enfermo lo universal dominante, ve la única garantía de curación en aquello que, comparado con dicho orden, parece enfermo, excéntrico, loco. Bajo este aspecto, la función de la dialéctica sería la de permitir que la verdad del loco llegara a la conciencia de su propia razón, sin la cual, por otra parte, perecería en el abismo de aquella enfermedad que el sano sentido común de los demás impone sin piedad' (Adorno, Minima moralia)

lunes, 21 de noviembre de 2016

REALIDAD, POSIBILIDAD Y NECESIDAD (4/6). HEIDEGGER Y SARTRE.

La relación esencial entre la categoría de posibilidad y una concepción del ser humano como proyecto está también en los existencialistas. Heidegger y Sartre hacen hincapíe en esta dimensión de apertura esencial del ser humano a la posibilidad. En Ser y Tiempo, Heidegger considera el estado de abierto del Dassein como un elemento fundamental de su estar en el mundo, y lo relaciona con la angustia. Esta relación entre posibilidad, libertad y angustia será explotada posteriormente por Sartre.

La estructura existenciaria del ser se muestra como temporalidad e historicidad, como apertura a la posibilidad, cuyo horizonte final es la muerte, lo cual convierte al ser-ahí en un ser-para-la-muerte. La necesidad de la muerte otorga valor a la vida como proyecto finito. El origen de la angustia es al fundamento del valor último de la vida,

En El Ser y la Nada, Sartre plantea la libertad (en cuanto que elección en un mundo de posibilidades) como lo que constituye esencialmente al para-si frente a la necesidad absoluta del en-si. No hay diferencia entre el ser del hombre y su ser libre. La realidad humana es libertad, y por tanto proyecto. Mientras el en-si se limita a ser el para-si tiene que ser. Su ser es tarea, proyecto. En el para-sí hay siempre un carencia, una falta, por lo que se abre, por un lado a los valores, y por otro a la posibilidad. El para-si está referido a los valores como aquello que no es, y además está abierto a los posibles, que surgen sobre el fondo de nihilización del para-si.

Cada para-si concreto tiene su posibilidad, que se da como sus potencias concretas en el sentido aristotélico. También para Sartre la posibilidad está contenida en la realidad, no es algo que se la añada a esta desde fuera. Pero esta realidad a la que pertenece la posibilidad no es la del en-si, sino la del único ser dinámico y abierto, la posibilidad del para-si. Lo posible es lo que falta al para-si para colmarse y convertirse en un en-si, y por lo tanto es lo que lo mantiene en su estado esencial de creencia y abertura. El para-si nunca coincide consigo mismo debido a la falta de los posibles que lo completarían y clausurarían. Vemos aquí la dimensión existencial de la categoría de posibilidad.

(F.J. Martinez Martinez, Metafísica, T9)