La necesidad es un 'supramodalidad' que sobrevuela a la posibilidad y a la realidad. La necesidad de la posibilidad y la realidad supone un mundo rigurosamente determinista, en el que sólo cuentan las posibilidades que se convierten en realidades de manera necesaria. La consideración que hace de la necesidad la categoría fundamental exige una concepción estática del ser que excluya todo devenir.
La posibilidad se rechaza así desde posiciones estática como la de E.Severino [El ser es. Severino retorna a Pamenides, pero no niega el devenir sino que dice que todo ente es eterno. Las cosas existen siempre, aunque cuando desaparecen no se ven. Círculo del aparecer. Para Heidegger el ser representa el aparecer ontologico de los entes. Para Severino la diferencia ontológica es entre el ente -eterno pero mutable- y el ser inmutable. ref: wiki] pero también desde una posición dinámica como la de Bergson, para el que lo posible no es más que lo real al que se la ha añadido un acto del espíritu que proyecte su imagen en el pasado una vez que se ha cumplido. La realidad se crea continuamente de manera nueva e imprevisible, y al reflejarse en el pasado indefinido, parece que ha sido posible en cada momento de este pasado: Lo posible es el espejismo de presente en el pasado. Lo posible es lo real echado hacia atrás de manera artificiosa. Lo posible no se concreta en lo real. Al contrario. Es lo real lo que se hace posible al proyectarlo hacia el pasado. Severino prima la necesidad, Bergson la libertad, pero ambos rechazan la posibilidad.
Kriple idenifica la necesidad con la pertenencia de ciertas propiedades esenciales a un ente. Si denominamos a una entidad con un nombre propio, este actúa como un designador rígido de la entidad en diferentes contextos, de forma que las propiedades le son atribuidas de forma necesaria, porque sino no podría nombrar siempre de la misma manera. Las propiedades esenciales son las que definen la esencia de la cosa, y permiten que se la puedan atribuir un nombre fijo.
Para Hartmann podemos hablar de necesidad lógica (la establecida en los razonamiento de tipo condicional), de necesidad esencial (tiene lugar en el reino del ser ideal, donde se opone lo esencial a lo accidental), de necesidad cognoscitiva (la lógica pero extendida) y necesidad real (conexión entre objetos físicos, la causal pero no solo).
Las categorías de necesidad y posibilidad están relacionadas con la cuestión del determinismo en las ciencias. El pensamiento clásico estaba presidido por la idea de la necesidad. El pensamiento cristiano introduce la idea de un dios voluntarista. En la edad media hay dos visiones sobre esa voluntad de dios: el intelectualismo (concede validez absoluta a las leyes, que dependerían de Dios) y el voluntarismo (pone el acento en que dios podría cambiar esas leyes si quisiera). Así, una concepción está basada en la necesidad de las leyes, y la otra en su contingencia.
La ciencia moderna surge con una concepción determinista rigurosa de las leyes naturales (si no conocemos algo es porque no sabemos en detalle sus causas). Esta concepción se ha puesto en duda por la mecánica cuántica y por el papel del azar en los sistemas complejos. Esto nos lleva a la concepción actual de un mundo abierto en el que no todo está previsto y en el que necesidad y azar se combinan de forma creadora.
Pero no todos los científicos se adhieren a esta concepción no determinista del mundo, pero al día de hoy es más realista aceptar este que otras teorías. Con independencia de que el azar sea un elemento constituyente ontológico de la realidad o una consecuencia de la pobreza de nuestros medios predictivos, parece claro que no podemos ignorarlo.
(F.J. Martinez Martinez, Metafísica, T9)