'La dialéctica no puede detenerse ante los conceptos de lo sano y de lo enfermo, de lo racional y lo irracional. Una vez que ha considerado enfermo lo universal dominante, ve la única garantía de curación en aquello que, comparado con dicho orden, parece enfermo, excéntrico, loco. Bajo este aspecto, la función de la dialéctica sería la de permitir que la verdad del loco llegara a la conciencia de su propia razón, sin la cual, por otra parte, perecería en el abismo de aquella enfermedad que el sano sentido común de los demás impone sin piedad' (Adorno, Minima moralia)

jueves, 5 de enero de 2017

SER Y DEVENIR (1/5).

La oposición ser-apariencia y ser-devenir se encuentra en el origen del pensamiento filosófico. 

El devenir griego está sometido al ser. No hay novedad. Hay movimiento cíclico. Eterno retorno. El pensamiento griego ha percibido el tiempo por un lado como la vida lineal humana, y por otro como la cíclica de la naturaleza. Tanto Heráclito como Parménides como Platón pretenden sintetizarlos, mediante un presente eterno que rechaza el devenir.

El tiempo hebreo y cristiano aparece abierto a la novedad. La creación se considera no acabada. El hombre debe completarla.

La noción moderna de tiempo seculariza el tiempo judeo-cristiano. La historia sólo tiene sentido en un pensamiento lineal que marcha hacia la consumación.

En el barroco el azar y la irreversibilidad adquieren gran importancia. El hombre es hijo de sus obras, no de su origen. El hombre histórico es creador. El devenir es calculable.

Pero la reflexión  más profunda que se llevó a cabo sobre la noción de devenir vamos a encontrarla en Hegel.

(F.J. Martinez Martinez, Metafísica, T11)