La filosofía hegeliana ha sido el último intento de una interpretación global de la realidad. Las tres corrientes dominantes en la actualidad tienen su origen en tres críticas al hegelianismo: el positivismo (rechazo de la abstracción, apego a los hechos), el marxismo (continua y desarrolla el humanismo materialista y ateo) y la hermenéutica (defensa existencialista del individuo frente a su totalización por el Absoluto).
Habermas distingue entre un hegelianismo de izquierdas (que a través del marxismo habría llegado a nuestros días como un pensamiento emancipatorio) y de derechas (que a través de Nietzsche habría producido un pensamiento antimoderno en filósofos como Foucault o Derrida).
Así, en un cierto sentido, Comte, Marx y Kierkegaard son los primeros críticos de la razón clásica que habría llegado con Hegel a su máximo despliegue. Las primeras aporías de la modernización capitalista fueron puestas de relieve por estos primeros críticos de la modernidad. Por otra parte, tanto el cristianismo como el marxismo están profundamente enraizados en el pensamiento moderno.
Por otra parte, podemos ver en Nietzsche y Freud aquellos pensadores cuyos análisis ponen en entredicho las piezas esenciales de la metafísica occidental en las que se asentaba la razón clásica: la noción de realidad, la noción de sujeto, la voluntad de verdad y sobre todo la noción de realidad.
Tanto Nietzsche como Freud, como antes Marx, descubren que el yo y su razón dependen de fuerzas irracionales que escapan a consciencia. El poder de los instintos, la voluntad de poder y la ideología son elementos inconscientes irracionales que determinan el yo consciente y están en la base de la razón. El deseo como libido es la fuerza que da origen por sublimación a la razón a la que acompaña siempre. El sujeto está sometido a la opacidad de los instintos por un lado y a las exigencias también inconscientes de un super-yo sede de un modelo ideal del yo de origen ideológico generado por la educación y el proceso de socialización. El sujeto es múltiple y se encuentra escindido en una pluralidad de instancias: ello, yo y super-yo. Es el punto de encuentro de numerosas determinaciones. Es un resultado siempre precario de estos conflictos libidinales. El sujeto no debe ser concebido como algo originario, sino más bien como un producto, como un residuo de elementos pre y suprasubjetivos. La cultura entendida como protección del hombre contra la naturaleza y la regulación de las relaciones interhumanas supone siempre una represión y una sublimación de los instintos, y no es el producto de una razón descarnada.
Nietzsche plantea toda su obra como una inversión del platonismo, como un ir más allá de la razón clásica, cuya afirmación fundamental es la escisión entre un mundo suprasensible y uno sensible. Nietzsche no sustituye simplemente el mundo suprasensible por el sensible, lo que constituiría el positivismo, sino que elimina ambos mundos. Nietzsche no busca la sustitución de un valor por otro. Nietzsche busca ser una conclusión a la historia de la metafísica occidental, entendida por él como el desarrollo del nihilismo. Quiere desplegar hasta sus últimas consecuencias lo que significa la muerte de Dios. Esya frase significa que la esfera suprasensible, la fuerza de los valores ideales, no da sentido ya por más tiempo. La muerte de Dios ha dado lugar al nihilismo. El nihilismo significa que se desvalorizan los valores más altos. Falta la meta. El nihilismo es ambiguo, Puede ser activo (signo de aumento de poder del espíritu) y pasivo (consiste en la decadencia y merma del poder del espíritu).
Para Deleuze hay distintas formas de nihilismo según se entienda la muerte de Dio: nihilismo negativo (pensamiento cristiano, muerte de dios hijo), nihilismo reactivo (la muerte de dios da lugar a la deificación del hombre, proceso que da lugar al mundo moderno, la democracia y el socialismo) y nihilismo pasivo (la muerte de dios es el cansancio y fin de la civilización).
Frente a esto Nietzsche sería el nihilismo completo, por lo que Heidegger lo coloca como fin y culmen de la metafísica occidental. Segun Heidegger, Nietzsche con su pensamiento sobre la voluntad de poder y el eterno retorno plantea de nuevo la clásica teoría metafísica de la distinción entre esencia y existencia. La esencia del ente es la voluntad de poder, y lo que retorna eternamente son los propios entes. Con esto Nietzsche culmina el proceso de subjetivación del ser del ente que se abrió con Descartes la metafísica moderna, la cual concibe el ser de lo existente a partir de la voluntad. En este sentido la concepción del ser de los entes como valor, como producto de la voluntad de poder, pertenece todavía al espacio conceptual propio de la metafísica occidental.
(F.J. Martinez Martinez, Metafísica, T17)