'La dialéctica no puede detenerse ante los conceptos de lo sano y de lo enfermo, de lo racional y lo irracional. Una vez que ha considerado enfermo lo universal dominante, ve la única garantía de curación en aquello que, comparado con dicho orden, parece enfermo, excéntrico, loco. Bajo este aspecto, la función de la dialéctica sería la de permitir que la verdad del loco llegara a la conciencia de su propia razón, sin la cual, por otra parte, perecería en el abismo de aquella enfermedad que el sano sentido común de los demás impone sin piedad' (Adorno, Minima moralia)

lunes, 16 de enero de 2017

LA CRISIS DE LA RAZON CLASICA Y LAS RAICES DE LA POSMODERNIDAD (3/3). LA CRISIS DE LA RAZON HOY.

Las consecuencias negativas de la modernidad se hacen cada vez más palpables, especialmente después de la segunda guerra mundial. La crisis de la razón clásica se acelera. Su denuncia es el objetivo de los autores encuadrados en la escuela de Frankfurt (Adorno, Horkheimer, Marcuse, Benjamin). En obras como La dialéctica de la ilustración (Adorno y Horkheimer) y Crítica de la razón instrumental (Horkheimer) se denuncia el progresismo de la razón moderna y su sumisión al cientificismo. El haberse convertido en un instrumento de dominación no sólo de la naturaleza, sino también de los seres humanos. El haber renunciado a la crítica sobre los valores y los fines últimos y aceptar su reducción a puro instrumento al servicio de fines dados y no discutidos. Su relación con un tiempo lineal, propia del historicismo. El ser una razón afirmativa y positivista, que ha olvidado el valor destructivo y negativo de la dialéctica, lo que la convierte en una lógica de la identidad. El haber olvidado los sentidos en aras de un productivismo ciego. En suma, el convertirse en una racionalidad local puesta al servicio de la irracionalidad global 

Hoy en día la crisis de la razón clásica es notoria. La noción de razón como estructura natural, necesaria y apriórica ya no es sostenible. La razón clásica se presentaba como un programa homogeneizador. Dicho programa era global, Abarcaba ciencia y filosofía pero también política, economía y sociedad. El poder saber moderno es un mecanismo que promueve la vida dentro de los cauces preestablecidos. Los ideales de igualdad, libertad y fraternidad son proclamados en leyes. La mayor libertad esta ligada a mayor sujeción. La igualdad esconde una pluralidad de creciente desigualdad. La fraternidad oculta la sumisión y la explotación. La crisis de esta razón clásica nos lleva al reconocimiento de una pluralidad de modos de razón que rompe el intento globalizador de la razón moderna.

La racionalidad que surge de la crisis de la razón moderna es plural y múltiple. Es rizomática más que arbórea. Es un viaje en el que hay que improvisar e inventar a cada momento. Es una puesta en cuestión de todo fundamento, de todo procedimiento universal. Salta de unos hechos particulares a otros sin pasar por una ley general. Ha roto con la idea de una totalidad global y solo admite totalidades débiles. El problema de esta razón postmoderna resultado de la crisis de la razón clásica es que hoy en día es solo un programa, una pluralidad de apuestas. 

(F.J. Martinez Martinez, Metafísica, T17)