'La dialéctica no puede detenerse ante los conceptos de lo sano y de lo enfermo, de lo racional y lo irracional. Una vez que ha considerado enfermo lo universal dominante, ve la única garantía de curación en aquello que, comparado con dicho orden, parece enfermo, excéntrico, loco. Bajo este aspecto, la función de la dialéctica sería la de permitir que la verdad del loco llegara a la conciencia de su propia razón, sin la cual, por otra parte, perecería en el abismo de aquella enfermedad que el sano sentido común de los demás impone sin piedad' (Adorno, Minima moralia)

lunes, 27 de febrero de 2017

ONTOLOGIA DEL SER SOCIAL (2/3). LA ONTOLOGIA DEL SER SOCIAL COMO FUNDAMENTACION DE LA ETICA.

Para Marx, mientras existan hombres, la historia de la naturaleza y la historia de los hombres se condicionan recíprocamente (Marx, La ideología alemana). Los análisis realizados por Lukács y Carol C. Gould consideran la categoría central del ser social la categoría del trabajo. entendido como la transformación de la realidad natural mediante la puesta de las legalidades de la naturaleza al servicio de los designios teleológicos del ser humano.

Para Luckács, la ontología se presenta como el prólogo de una ética. No hay ética posible si una ontología implícita o explícita que la sirva de fundamento. Igualmente, toda ontología tiene asociada una ética que desarrolla sus implicaciones en el campo de la acción humana

Lukács retomando a Hartmann y Heidegger reivindica la independencia de la Ontología frente a la teoría del conocimiento, oponiéndose a las concepciones de cuño neokantiana que hacen prevalecer el problema del conocimiento frente al problema del ser. Lukács como Hartman reivindican la intentio recta, que va directamente a las cosas, frente a la intentio obliqua propia de la teoría del conocimiento. Defiende la irreducibilidad de la ontología a la lógica, del plano de la existencia respecto al plano de la conciencia. Se oponen así a todas las concepciones epistemológicas y logicistas de la filosofía (el neokantismo, el positivismo y la filosofía) utilizando un método que podemos llamar ontológico-genético.

Para Lukács, el objeto de la ontología es lo realmente existente, y su tarea es la de examinar lo existente respecto a su ser (...), asimismo, el ser es un proceso de índole histórica. No existe un ser en el sentido estricto; el ser que solemos designar con el nombre de ser cotidiano es una fijación determinada y sumamente relativa de complejos dentro de un proceso histórico (Lukács, Conversaciones).

El punto de partida de la ontología del ser social es el análisis de la vida cotidiana y de las objetivaciones que se separan de ella llevado a cabo en al Estética. Lukács establece que el reflejo científico y el reflejo estético se constituyen a partir de las necesidades de la vida cotidiana, de la que poco a poco se van diferenciando, adquiriendo una autonomía selectiva respecto a ésta. Esta concepción del reflejo no es mecanicista, pues constituye una refiguración completa de la realidad por parte de los sujetos cognoscentes, que aportan sus peculiaridades a dicho reflejo, que nunca es una mera fotografía de la realidad, sino que incorpora el estado histórico de la ciencia de la época. Aunque Lukács habla aquí sólo de dos objetivaciones (el arte y la ciencia), en otras parte de su obra habla de otras, como la filosofía, el derecho, así como objetivaciones cotidianas como el lenguaje y el trabajo.

Heidegger ha analizado la vida cotidiana desde un punto de vista ontologico pero para recluirla en el ámbito de lo inauténtico y lo impersonal. Lukács y Heller, aunque reconocen que la alienacion y la reificación son componentes esenciales de la vida cotidiana, admiten la posibilidad de desarrollar una vida auténtica, a través de la participación en la lucha revolucionaria, y mediante la introducción de categorías filosóficas y científicas en la visión cotidiana, de forma que materialismo e idealismo cedan pasos a una concepción del mundo realista.

La utilización consciente y no meramente utilitarista e inconsciente de la técnica y la ciencia en la vida cotidiana puede transformar no sólo la práctica, sino también la concepción del mundo vigente en ese ámbito cotidiano. Ese cambio en la concepción del mundo supone una desantropormifización tanto en el sujeto como en el objeto del conocimiento, que solo su puede alcanzar en el nivel de la ciencia, en cuanto que objetivación autónoma de la vida cotidiana. Las dificultades para que esas resutados desantropomorfizadores se utilicen en la vida cotidiana residen en el hecho de que la filosofía de la ciencia, fundamentalmente el neopositivismo, ha renunciado hasta hace poco a tener en cuenta las implicaciones ontológicas de sus descubrimientos, negándose a dar una concepción científica del mundo, y conviviendo así con la visión marcada por el idealismo subjetivo. Hemos tenido así una ciencia muy crítica con el antropomorfismo junto con el antropomorfismo religioso e ideológico dando lugar a un dualismo. La ciencia no refigura así la concepción del mundo, sino que es un mero instrumento de cálculo, que permite hacer predicciones, pero no dice nada acerca de la estructura de la realidad. Esta carencia ontológica de la ciencia se rellena con posiciones agnósticas o religiosas puramente individuales, como analiza Lukács en sus críticas al positivismo y al existencialismo.

Tras la critica al existencialismo y al positivismo, Lukács analiza los enfoques ontológicos de Hartmann, Hegel y Marx, destacando su enfoque realista e histórico, sobre todo en el caso de Marx.

De Hartmann Lukács señala su caracterización de las categorías ontológicas como irreductibles a las epistemológicas y lógicas, así como su concepción estratificada de la realidad (de la que critica haber independizado el ser psíquico y el ser ideal del ser social: si bien es cierto que lo psíquico depende de lo social, podría existir una esfera de seres ideales con virtualidad propia no reducida a lo psíquico de los individuos). Lukács reconoce la centralidad de la categoría de realidad en Hartmann, pero le reprocha además que no valore la posibilidad objetiva como reserva de potencialidades .

Lukács retoma de Hegel su noción de contradictoriedad de lo real como fundamento de la filosofía y su consideración del presente real como asunto fundamental de la filosofía. Es además destacable su concepción de una dialéctica unitaria de la naturaleza y la historia como en el marco de su concepción procesual de la realidad y el pensamiento. También es destacable en Hegel el carácter central de la categoría del trabajo, que conjuga la causalidad de la naturaleza con los objetivos teleológicos de la humanidad, así como el centralidad de la categoría de totalidad que concede la prioridad ontológica de los complejos sobre los elementos aislados. Estos logros de la ontología hegeliana se empañan por su concepción de sumisión de lo ontológico a lo lógico, con efectos negativos como por ejemplo la identificación de sujeto y objeto, que impiden la correcta comprensión del fenómeno del conocimiento.

Frente a este postura idealista hegeliana, Lukács retoma la visión de Marx, la cual parte del proceso de producción y reproducción de la vida humana como su base primordial. En este proceso se lleva a cabo la transformación social de la naturaleza, que se mantiene sin embargo como elemento previo. Este proceso transforma no solo a la naturaleza, sino también al hombre, que se realiza y humaniza a través de esta transformación que lleva a cabo. La teleología humana hace retroceder las barreras naturales mediante el trabajo. La visión marxista subordina la gnoseología a la ontología, y considera al ser como una totalidad dinámica. Como una unidad de complejidad y procesualidad Dentro de la realidad, el ser natural tiene una prioridad ontológica respecto al ser social, pero no axiológica.  La ontología del ser social marxista se basa en las categorías de totalidad, esencia y fenómeno, ley y hecho; y reconsidera la categoría de substancia como aquello que se contiene, se renueva, se desarrolla en el devenir. La ontología del ser social reconoce la validez ontológica del fenómeno. El ser de un complejo fenoménico se muestra así en conexión con con las leyes generales que lo condicionan y respecto de las cuales se puede desviar puesto que el azar tiene un puesto reconocido en esta concepción ontológica pluralista.

Las concepción ontológica de Marx y Lukács no son deterministas en sentido estricto, sino que se basan en la categoría de posibilidad objetiva. El hombre realiza la historia libremente, pero para ello debe de poner en funcionamiento las leyes naturales y sociales La actuación libre y voluntaria da así como resultado una objetividad social que con sus leyes se impone como una segunda naturaleza, y condiciona la actuación de los individuos. La obra de los individuos se muestra así como algo ajeno a ellos que los domina desde el exterior. La objetivación (alienación) del individuo produce efectos externos que que se independizan de esta actuación y se le enfrentan como algo ajeno. Aquí reside la dualidad de la objetivación humana, que por una parte es producto necesario de la esencia, pero por otra parte no es reconocida como tal (en las sociedades de clase, especialmente el capitalismo, los productos de esta objetivación son apropiados por el capital y dirigidos contra el trabajador que es su productor).

El análisis sistemático de la ontología lukácsiana comprende cuatro capítulos: el trabajo, la reproducción social, el momento ideal y la ideología y la alienación. La categoría fundamental de toda la ontología del ser social es la del trabajo, que es la clave de la reproducción de la sociedad en conjunto, entendida como un complejo de complejos. A su vez es la interaccion del momento ideal, teleológico, propositivo con la legalidad natural y social, y su producto, al ser expropiado por las clases dominantes, da lugar a una alienación.

Esta obra póstuma de Lukács fue criticada por sus discípulos. Destacaron por ejemplo dos concepciones distintas de la ontología: la primera considera el proceso de humanización del hombre (el trabajo) como un proceso ontológicamente necesario que se desarrolla en la esfera económica, considerada la esfera de la esencia. La segunda desarrolla las posibilidades alternativas del actuar humano. La primera noción de ontología se centra en el desarrollo necesario. La segunda se basa en la categoría de posibilidad. Nosotros vemos más cercana al pensamiento de Lukács y Marx esta segunda concepción, aunque el dogmatismo marxista en ocasiones ha puesto el acento en la primera.

(F.J. Martinez Martinez, Metafísica, T19)