Los miembros de la escuela de Erlangen, Lorentzen, Schwemmer y Kambartel aplican su teoría constructivista de la ciencia a los asuntos prácticos, admitiendo que es posible juzgar de manera racional las orientaciones valorativas de la praxis social, y que ésta se basa en un principio de transubjetividad, según el cual llegamos a los acuerdos mediante consultas y diálogos.
Según Schwemmer los fines en pugna sólo son incompatibles si se los considera superficialmente, y pueden ser interpretados como subfines debajo de fines superiores compatibles entre sí y por tanto aceptables por todos. El proceso supone la relativización de los fines dados previamente hasta conseguir llegar a los fines superiores compartidos. Supone una interpretación de la cultura de origen y su reforma, para corregir las distorsiones detectadas.
La realización de una consulta que aplica la razón práctica exige las siguientes condiciones:
- Disposición a crear un uso común del lenguaje al servicio de la comprensión común.
- Un postulado de reciprocidad
- Un principio de razón que generaliza las condiciones anteriores más allá de los participantes en la consulta.
- Un principio de razón práctica que prescribe la aceptación conjunta de las normas utilizadas en la consulta.
La consulta argumentativa analizada constituye un proceso de formación de la voluntad a partir de deseos originarios mediante una argumentación racional (Lorenzen). El paso de los deseos originarios a la voluntad supone la crítica de la génesis fáctica de dichos deseos con ayuda de génesis normativas en un proceso dialéctico en espiral entre dichas génesis. La génesis normativa es así una reconstrucción racional de la génesis fáctica. Se aplica un principio de razón generaliza los resultados alcanzados, y un principio de moral que ordena transformar mis deseos hasta que puedan ser deducidos de unos fines superiores.
La racionalidad es aquí una racionalidad dialógica ejercida en un diálogo no coactivo, equivalente a la situación de comunicación no distorsionada de Apel y Habermas. La racionalidad dialógica expresada en el principio de transubjetividad exige que el resultado del diálogo pueda ser aceptado no solo por los participantes en dicho diálogo, sino por todos los afectados si se situaran en las mismas condiciones de diálogo no distorsionado.
(F.J. Martinez Martinez, Metafísica, T21)