'La dialéctica no puede detenerse ante los conceptos de lo sano y de lo enfermo, de lo racional y lo irracional. Una vez que ha considerado enfermo lo universal dominante, ve la única garantía de curación en aquello que, comparado con dicho orden, parece enfermo, excéntrico, loco. Bajo este aspecto, la función de la dialéctica sería la de permitir que la verdad del loco llegara a la conciencia de su propia razón, sin la cual, por otra parte, perecería en el abismo de aquella enfermedad que el sano sentido común de los demás impone sin piedad' (Adorno, Minima moralia)

viernes, 10 de marzo de 2017

LA FUNDAMENTACION ONTOLOGICA DE LA PRAXIS (2/4). LA FILOSOFIA DE LA PRAXIS.

Para Marx el pensamiento es un momento del ser, pero el ser en el sentido marxista se concibe de una manera práctica. 

Según Zenely Marx distingue varias formas de objetualidad en la realidad social que analiza:
  • La objetualidad producida por la cooperación que los individuos, que aparece como un poder extraño y exterior a los hombres que se les aparece como si fuera una ley inexorable.
  • La objetualidad que permanece como sustrato material del proceso de la vida y el trabajo de los hombres.
  • La objetualidad de la subjetividad humana.
La primera objetualidad es así la que el campo de la producción humana, la segunda la naturaleza no transformada por el trabajo y la tercera el ámbito de la praxis ética y política.

El privilegiar el concepto de praxis en detrimento de la naturaleza, es decir el no fundamentar ontológicamente la praxis en una concepción materialista del hombre y la naturaleza lleva a un idealismo de la praxis que lleva a hacer depender la propia naturaleza de su constitución por la praxis humana. En Marx no hay ningún subjetivismo de la praxis, y su humanismo está siempre en relación estrecha con su naturalismo. El no tener esto en cuenta ha hecho caer a autores como el joven Lukács, Marleau-Ponty, Petrovic, etc. en un idealismo al rechazar la prioridad ontológica del fundamento material respecto a la praxis humana. Una naturaleza en a que siempre se desarrolla la praxis humana, y que no depende de esta aunque se haya visto transformada por ella. 

Mediante la praxis el hombre hace de la naturaleza su cuerpo inorgánico. A partir de la naturaleza el hombre produce un mundo objetivo. Esta fundamentación materialista de la praxis no ha de confundirse como un realismo ingenuo, sino como un materialismo práctico-crítico que comprende la realidad como el sujeto-objeto de la realidad histórica, de manera que incluso la naturaleza externa y objetiva está mediada por la praxis colectiva de los hombres, y se nos muestra como fruto del trabajo de generaciones pasadas. No se concibe el conocimiento como un mero reflejo de la realidad exterior, sino como una refiguración teórico-práctica de dicha realidad que es mediada de forma crítica por la praxis humana.

La praxis no es una categoría subjetiva, antropológica, sino aquello que hace del hombre un ser antroprocósmico en tanto que abierto a la comprensión de la realidad en su conjunto. La praxis humana reproduce crítica y dialécticamente el pasado, a la vez que lo produce de nuevo, en un proceso dialéctico de totalización que reaviva y rejuvenece lo pasado, y lo proyecta hacia al futuro. La praxis humana entendida ahora como mediación dialéctica es un proceso en el que se produce una mediación dialéctica, una metamorfosis en la que se crea lo nuevo, y además en este proceso se crea la tridimensionalidad del tiempo como dimensión del ser esencial del hombre. 

El trabajo en cuanto que realización presente de un proyecto futuro a través de la utilización de materiales producidos por el trabajo pasado de los hombres es un proceso en el que se manifiestan las tres dimensiones del tiempo, que en rigor sólo pertenecen al ser humano, que introduce la irreversibilidad del tiempo lineal en una naturaleza sometida a ritmos cíclicos y reversibles .

H.Arent introduce la distinción entre labor y trabajo. El trabajo es lineal, la labor cíclica. El trabajo es un proyecto lineal y discontínuo, cuyo final llega cuando el objeto esta acabado. La labor, en cuanto que mantenimiento de la actividad vital, es un proceso cíclico y continuamente repetido, que se mueve en el circulo del proceso bilógico del organismo vivo. Mientras que el homo faber mediante el trabajo trasciende su ámbito vital y crea e mundo artificial, el animal laborans permanece apresado en su metabolismo con la naturaleza en el ciclo repetido de su propio funcionamiento vital.

(F.J. Martinez Martinez, Metafísica, T20)