'La dialéctica no puede detenerse ante los conceptos de lo sano y de lo enfermo, de lo racional y lo irracional. Una vez que ha considerado enfermo lo universal dominante, ve la única garantía de curación en aquello que, comparado con dicho orden, parece enfermo, excéntrico, loco. Bajo este aspecto, la función de la dialéctica sería la de permitir que la verdad del loco llegara a la conciencia de su propia razón, sin la cual, por otra parte, perecería en el abismo de aquella enfermedad que el sano sentido común de los demás impone sin piedad' (Adorno, Minima moralia)

jueves, 20 de abril de 2017

EL SENTIDO DE LA HISTORIA. ESPERANZA Y UTOPIA (1/4). LAS FILOSOFIAS DE LA HISTORIA.

Si tratamos de responder a la pregunta por el sentido de la vida insertando la propia vida en el fluir histórico, el sentido pasa de un plano individual a un plano colectivo. El sentido de la vida individual es otorgado por el sentido de la historia.

Incluir la propia vida en la historia tiene dos consecuencias: insertar la propia vida en una tradición, que asegura una permanencia que no tiene la vida individual finita, y abre la posibilidad de una escatología permitiendo dar sentido hacia el futuro a nuestros propios actos. Mi vida adquiere sentido por estar inserta en una tradición, y por ser un eslabón más de una cadena que se abre hacia un futuro pleno de sentido. No consideramos aquí la tradición como un sentido pleno que administrar, sino como tradición que se renueva constantemente, a la par que el futuro escatológico se va formando paulatinamente, dando lugar a la tradición.

Así, el sentido de la vida no se busca en un manantial de sentido, sino en un plazo histórico. La noción de sentido histórico supone una concepción del tiempo que lo considera como un escenario en el que se puede producir la novedad. Exige una noción lineal del tiempo, frente a la concepción natural cíclica de las culturas primitivas. Un tiempo cíclico se ajusta a la naturaleza. Un tiempo lineal permite el surgimiento de la conciencia histórica. Con la linealidad surge la irreversibilidad. Hay acontecimientos únicos que implican hechos irreversibles.

Como primera aproximación, podemos considerar el tiempo cíclico ligado a la tradición clásica griega, y el tiempo lineal histórico ligado a la tradición judeo-cristiana. El tiempo en el cristianismo no es homogéneo. No es lo mismo el tiempo antes que después del pecado original, antes que después de Cristo. El marco supremo de la filosofía histórica cristiana es la noción de un sentido inicial perdido por  una falta y recuperado por el sacrificio de un hijo que restaura el sentido. Secularizada, esta visión de lucha entre el bien y el mal se mantiene en el muchos discursos de corte marxista o nacionalista. La primer filosofía de la historia cuyo modelo se ha repetido continuamente está contenido en La ciudad de Dios (S.Agustín). En esta obra el pensamiento griego se aplica a la doctrina cristiana [pero no su concepción del tiempo?]. La historia de la humanidad se inserta en un drama cósmico. El hombre es el responsable del mal. Dios interviene y es el responsable de la salvación. Esta visión concede sentido a la historia por su vinculación con la historia sagrada. La visión histórica de Agustín es dramática porque hay quien se salva y quien se condena. No todo acaba bien ni todo acaba mal. Orígenes sin embargo consideraba que al final todo, lo bueno y lo malo, volvía a Dios.

(F.J. Martinez Martinez, Metafísica, T27)