'La dialéctica no puede detenerse ante los conceptos de lo sano y de lo enfermo, de lo racional y lo irracional. Una vez que ha considerado enfermo lo universal dominante, ve la única garantía de curación en aquello que, comparado con dicho orden, parece enfermo, excéntrico, loco. Bajo este aspecto, la función de la dialéctica sería la de permitir que la verdad del loco llegara a la conciencia de su propia razón, sin la cual, por otra parte, perecería en el abismo de aquella enfermedad que el sano sentido común de los demás impone sin piedad' (Adorno, Minima moralia)

viernes, 21 de abril de 2017

EL SENTIDO DE LA HISTORIA. ESPERANZA Y UTOPIA (2/4). TEOLOGIA POLITICA Y FILOSOFIA DE LA HISTORIA.

A lo largo de la edad media, el cristianismo desarrolló filosofías de la historia que seguían de cerca a la agustiniana. Muchas de ellas son antirrevolucionarias, en el sentido de aceptar la voluntad de Dios.

Posteriormente (Bultmann) se va dando más importancia al impacto que los acontecimientos descritos tienen para nosotros más que su aspecto objetivo. La historia es la del hombre concreto que se abre paso hacia su propia identidad en el seno del tiempo, a través de la duda y la lucha, donde cada momento puede ser un instante escatológico. La escatología no solo otorga sentido a la historia global, sino a cada historia individual, que recibe sentido mediante su inserción en la historia de la salvación gracias a una decisión libre.

Metz reprocha a Bultmann su sumisión al mito de la subjetividad aislada. Metz considera que la razón histórica ha de hacer las cuentas con fenómenos como Auschwitz. La memoria de los vencidos marca un límite al sentido. El optimismo cristiano ha de hacer sus cuentas con todo el mal acumulado a la espera de la redención.

Moltmann en su teología de la esperanza identifica  a Dios y su reino, estableciendo que la divinización de Dios es paralela a la humanización del hombre. Por tanto, el sentido último depende del sentido que el hombre se va dando a sí mismo en la historia.

Pannenberg defiende una interpretación universal de la historia en línea con Hegel, frente a la versión existencial de la historia de Bultmann. Las instituciones históricas son finitas. En esta finitud es donde se manifiesta la presencia de lo infinito, que da sentido a la realidad en su conjunto, El fundamento de sentido de la historia no es el hombre sino Dios. El hombre es un ser abierto que supera su mundanidad mediante su referencia última a Dios.

Así, el cristianismo da una respuesta de esperanza para la humanidad, estableciendo que será Dios y no la muerte quien triunfe. Pero de esto no se puede deducir que Dios exista. La necesidad moral no asegura la necesidad ontológica, contra lo que creían Leibniz y Kant. Además el mal pasado y presente constituye un interrogante con respecto a la existencia del Dios de amor cristiano.

(F.J. Martinez Martinez, Metafísica, T27)