'La dialéctica no puede detenerse ante los conceptos de lo sano y de lo enfermo, de lo racional y lo irracional. Una vez que ha considerado enfermo lo universal dominante, ve la única garantía de curación en aquello que, comparado con dicho orden, parece enfermo, excéntrico, loco. Bajo este aspecto, la función de la dialéctica sería la de permitir que la verdad del loco llegara a la conciencia de su propia razón, sin la cual, por otra parte, perecería en el abismo de aquella enfermedad que el sano sentido común de los demás impone sin piedad' (Adorno, Minima moralia)

domingo, 23 de abril de 2017

EL SENTIDO DE LA HISTORIA. ESPERANZA Y UTOPIA (4/4). FILOSOFIA DE LA HISTORIA Y SENTIDO DE LA VIDA.

El sentido de la vida no se fundamenta en la cotidianidad. Si no se quiere caer en la fundamentación religiosa, se abre a la historia. Pero la filosofía de la historia no puede justificar completamente el sentido de la vida humana, que en última instancia es individual. No es posible traspasar la responsabilidad por la propia vida a instancias supraindividuales como el estado o la historia. No es legítima la justificación hegeliana de las maldades históricas a partir de su contribución al progreso. Hay bien y mal en la historia, pero el mal pasado no puede justificarse por el bien presente o futuro. 

La explicación de los hechos históricos no coincide con su justificación. Que un un hecho sea exigido para poder dar lugar a un gran bien histórico no lo justifica moralmente si dicho hecho es malo. La ética y la historia no se justifican mutuamente. La necesidad táctica, histórica, no elimina la culpabilidad personal (Lukács). A veces un comportamiento humano es moralmente negativo pero puede ser considerado positivo respecto a su participación en el proceso histórico y al revés (Kolakowski). El criterio histórico de sentido puede ser contradictorio con criterio ético. No hay que subordinar la moral a la historia considerándola un mero instrumento de ésta. Se corre el peligro de vaciar la vida de sentio en si misma, y de someter los criterios morales por criterios de utilidad. 

Así, podemos decir que el sentido de la vida es algo individual, ético, que no puede recabarse en ninguna filosofía de la historia. La esperanza y la utopía pueden ser utilizadas como ficciones para soportar una vida donde las experiencias de sentido son fragmentarias, pero la propia finitud exige una relación irónica y distante con dichas esperanzas y utopías. La lucha por un mundo mejor debe llevare a cabo aún sin esperanza no por un imperativo categórico, sino por no quedarse por debajo de las aspiraciones que tantos y tantos otros hombres han alimentado. La dignidad humana ha de ser promovida si no queremos volver al nivel prehumano.

(F.J. Martinez Martinez, Metafisica, T27)