'La dialéctica no puede detenerse ante los conceptos de lo sano y de lo enfermo, de lo racional y lo irracional. Una vez que ha considerado enfermo lo universal dominante, ve la única garantía de curación en aquello que, comparado con dicho orden, parece enfermo, excéntrico, loco. Bajo este aspecto, la función de la dialéctica sería la de permitir que la verdad del loco llegara a la conciencia de su propia razón, sin la cual, por otra parte, perecería en el abismo de aquella enfermedad que el sano sentido común de los demás impone sin piedad' (Adorno, Minima moralia)

miércoles, 12 de abril de 2017

LA CONCEPCION POSITIVA DEL MAL (1/4). EL MAL EN LA TRADICION OCCIDENTAL.

La concepción clásica del mal se resume en la afirmación de que la nada y el mal son coextensivos, como lo son el ser y el bien (Kolakowski). Para Proclo, neoplatónico, el mal es el vacío que amenaza la integridad y completitud del ser. Puesto que el ser es el Uno que es el Bien, en mal no goza de sustancialidad, sino que adquiere su existencia de manera relativa, dependiente del ser. El mal sólo existe mezclado con el bien. Sólo tiene sentido como lo negativo de lo positivo. Para Proclo el mal tiene una cuasi-existencia. El ser le pertenece por accidente, no sustancialmente. Este carácter dialéctico del mal, su oscilación ontológica entre el ser y el no ser se mantiene durante toda la tradición occidental hasta culminar con Schelling, que considera el mal es la nada y a la vez un ser muy real.

El carácter positivo del mal fue ya reconocido por los enciclopedistas franceses, que buscaron sus causas sociales y económicas para tratar de eliminarlo, denunciando el optimismo de la tradición cristiana por inhumano. Para Voltaire la causa del mal es el hombre mismo, sus instituciones y costumbres. Para Voltaire la aceptación del optimismo implica que el hombre no luche por erradicar el mal. La lucha contra los males humanos va unida a la tolerancia. Su solución pasa por la tolerancia y la educación. 

(F.J. Martinez Martinez, Metafísica, T25)