'La dialéctica no puede detenerse ante los conceptos de lo sano y de lo enfermo, de lo racional y lo irracional. Una vez que ha considerado enfermo lo universal dominante, ve la única garantía de curación en aquello que, comparado con dicho orden, parece enfermo, excéntrico, loco. Bajo este aspecto, la función de la dialéctica sería la de permitir que la verdad del loco llegara a la conciencia de su propia razón, sin la cual, por otra parte, perecería en el abismo de aquella enfermedad que el sano sentido común de los demás impone sin piedad' (Adorno, Minima moralia)

viernes, 14 de abril de 2017

LA CONCEPCION POSITIVA DEL MAL (3/4). EL SATANISMO.

La idea de instalar un humanismo ateo y materialista mediante la transgresión consciente de los tabúes sociales, concediendo un estatuto ontológico al mal que ya no depende del bien sino que se sustenta en sí mismo, no es patrimonio exclusivo de Sade. Los románticos ingleses y alemanes pretendieron lo mismo, aunque de una manera más mística. El hombre es un ser dual, criatura pero también creador gracias a la divinidad que hay en él. La escuela satánica inglesa considera al hombre el auténtico creador, gracias a su genio imaginario, y anteponen los mundos imaginarios que crean al cristianismo. El pecado es lo que caracteriza al hombre, pero no es motivo de vergüenza sino de orgullo, en tanto que desafío a los dioses. Dostoyesvski retomará el humanismo ateo para condenarlo, retomando numerosas veces la cuestión del origen del mal. 

Este tipo de pensamiento da lugar a lo que Lukács llamo el ateísmo cristiano, que aunque afirma la inexistencia de Dios y la primacía del hombre, permanece unido a toda la cosmovisión cristiana, frente a la cual sólo opone la transgresión, en lugar de una nueva tabla de valores (de la misma forma que Nietzsche no sustituye el sitio vacío de Dios por otro valor supremo, sino por un vacío descentrado que realice efectivamente la transvaloración de todos los valores. Para ello no tiene sentido la transgresión de la ley, sino su trivialización, ya que la violación de la ley implica que se le siga dando sentido. No el ateísmo que niega, sino que el agnosticismo que ni lo considera. Así, un replanteamiento radical del mal no puede llevarse a cabo desde un ateísmo todavía ligado a una cosmovisión cristiana y su concepto de ley y pecado (Sade, poetas visionarios ingleses) sino llevando al extremo el agnosticismo de Marx y Nietzsche como hace Deleuze.

(F.J. Martinez Martinez, Metafísica, T25)