Hegel fue consciente de esa escisión del individuo moderno, y planteó la filosofía como posible medio de reunificar lo escindido.
Aparte de la filosofía y la religión, otros candidatos para fijar una identidad colectiva y por tanto forjar sentido son la nación, el partido político y el estado. No obstante los tres tienen también hoy en día problemas para realizar esa función. Tenemos una crisis de legitimación y de motivación.
Según Habermas, esa crisis de motivación y legitimación del capitalismo tardío sólo podrá superarse mediante una reestructuración de dichas sociedades, en clara ruptura con su base capitalista.
Para Luhman, las sociedades complejas ya no pueden producir una identidad de las que sus miembros puedan extraer sentido. La integración social queda sustituida por un conjunto de sistemas parciales no conectados.
(F.J. Martinez Martinez, Metafísica, T28)