Rousseau en sus Discursos elabora una teoría sobre el origen de los males humanos que los relaciona directamente con la sociedad tanto en sus aspectos económicos como políticos. Para Rousseau la primera fuente del mal es la desigualdad. Hay que averiguar de donde viene.
Rousseau elabora conjeturas que considera razones probables. En su opinión no se deben destruir ciertas hipótesis por que no se les pueda dar un grado de certidumbre total.
Rousseau rechaza cualquier explicación sobrenatural. Rousseau considera que la sociedad, el lenguaje, el derecho... tienen un origen humano. Y por tanto el mal también. El hombre se ha hecho malo al mismo tiempo que se ha hecho social y ha iniciado su historia. Este pesimismo histórico no es incompatible con un optimismo antropológico, por el cual considera que el hombre puede ser bueno aun en una sociedad mala. El hombre es bueno por naturaleza. El mal no reside en el hombre, sino en las estructuras sociales.
El hombre parte de un estado natural. Un buen día establece la propiedad ('esto es mío'), iniciando el camino de la sociedad, la propiedad y la desigualdad. Y con ellas del mal. La búsqueda del comodidades a través del trabajo sustituyó a la ociosidad natural. La propiedad va produciendo una desigualdad creciente, que se consagra cuando el rico consigue que los pobres acepten la ley de la propiedad y la desigualdad, sujetando a todo el género humano al trabajo y la servidumbre para el provecho de unos pocos.
La conclusión de Rousseau en el Discurso es que la desigualdad moral, autorizada por el derecho positivo, es contraria al derecho natural, si no concuerda en igual proporción con la desigualdad física.
(F.J. Martinez Martinez, Metafísica, T24)