'La dialéctica no puede detenerse ante los conceptos de lo sano y de lo enfermo, de lo racional y lo irracional. Una vez que ha considerado enfermo lo universal dominante, ve la única garantía de curación en aquello que, comparado con dicho orden, parece enfermo, excéntrico, loco. Bajo este aspecto, la función de la dialéctica sería la de permitir que la verdad del loco llegara a la conciencia de su propia razón, sin la cual, por otra parte, perecería en el abismo de aquella enfermedad que el sano sentido común de los demás impone sin piedad' (Adorno, Minima moralia)

sábado, 8 de abril de 2017

RAICES SOCIALES, ECONOMICAS Y POLITICAS DE MAL (4/7). EL ORIGEN DEL MAL SEGUN KANT Y HEGEL.

Aunque Kant consideró que el hombre es malo por naturaleza, habló también de la posibilidad de la victoria del principio del bien mediante la fundación de un reino de Dios en la tierra que de lugar a una comunidad publica moral. 

Kant sitúa la propensión al mal de la naturaleza humana (en tanto que inclinación hacia el mal) en la fragilidad humana (debilidad del corazón humano en el cumplimiento de las máximas adoptadas), en la impureza (tendencia a mezclar los móviles inmorales con los morales) y en la maldad (inclinación a adaptar máximas malas). Para Kant que el hombre es malo significa que es consciente de la ley moral y a pesar de ella ha tomado como máxima el apartarse ocasionalmente de ellaKant sitúa el origen de los males humanos no en la Providencia ni en el pecado original, sino en el abuso de la razón, que reside en sí mismo. Dada la mezcla de bien y mal que hay en las disposiciones de cada individuo, el progreso moral (caso de existir) se refiere al género humano en su conjunto, y no a los individuos. 

Para Kant el origen de la perfectibilidad humana [posibilidad de que pueda ser mejorada] en la insociable sociabilidad  del ser humano, que al despertar las disposiciones naturales del hombre da lugar mediante el esfuerzo y el trabajo a la cultura. Este es el medio del que se vale la naturaleza para obtener el bien de la cultura a partir del mal de la discordia y la lucha. Se ha querido ver en este principio un antecedente de la astucia de la razón hegeliana que obtiene el bien a partir del mal, convirtiendo el momento negativo, el momento dialéctico de la separación y el progreso, en el motor del progreso que lleva a la reconciliación en el momento especulativo final del proceso.

Tanto en Kant como en Hegel se puede descubrir cierto teleologismo que obtiene el bien a través del mal. La versión optimista de la historia, a pesar de reconocer el origen social de los males humanos, los considera elementos necesarios para la consecución del bien último. 

Para Kant, los impulsos naturales, de donde sale tanto daño, al mismo tiempo conducen a nuevas tensiones de las fuerzas, y así a nuevos desarrollos de las disposiciones naturales, delatando el ordenamiento de un sabio creador y no un espíritu maligno. 

Hegel comprende su reflexión sobre la historia como una teodicea, a través de la cual el mal en el universo (incluido el mal moral) ha de ser comprendido, y el espíritu pensante debe reconciliarse con lo negativo. En esta consideración de la historia, los males son reabsorbidos en el proceso. La Razón no puede eternizarse ante las heridas infligidas a los individuos, porque los fines universales se pierden en el fin universal.

(F.J. Martinez Martinez, Metafísica, T24)