'La dialéctica no puede detenerse ante los conceptos de lo sano y de lo enfermo, de lo racional y lo irracional. Una vez que ha considerado enfermo lo universal dominante, ve la única garantía de curación en aquello que, comparado con dicho orden, parece enfermo, excéntrico, loco. Bajo este aspecto, la función de la dialéctica sería la de permitir que la verdad del loco llegara a la conciencia de su propia razón, sin la cual, por otra parte, perecería en el abismo de aquella enfermedad que el sano sentido común de los demás impone sin piedad' (Adorno, Minima moralia)

lunes, 1 de mayo de 2017

QUE ES LA FILOSOFIA (1/9). INTRODUCCION. ASI PUES LA PREGUNTA...

La filosofía es el arte de formar, de inventar, de fabricar conceptos. El filosofo es amigo del concepto. La filosofía es la disciplina que consiste en crear conceptos. El concepto remite al filósofo. Los conceptos no nos están esperando acabados. Hay que crearlos, y nada serían sin la firma del que los crea. 'Los filósofos no deben darse por satisfechos con aceptar los conceptos que se les dan (...). Hay que sustituir la confianza por la desconfianza, y de lo que más tienen que desconfiar los filósofos es de los conceptos mientras no los haya creado el mismo' (CITA Nietzsche, Postumos). Platón decía que había que contemplar las Ideas, pero tuvo antes que crear el concepto de Idea.

La filosofía no es contemplación, ni reflexión ni comunicación. No es contemplación pues las contemplaciones son las propias cosas en tanto que consideradas en la creación de sus propios conceptos. No es reflexión porque nadie necesita filosofía alguna para reflexionar sobre cualquier cosa. No es comunicación, que en potencia solo versa sobre opiniones, para crear consenso y no concepto.

La contemplación, la reflexión, la comunicación son máquinas para construir Universales en todas las disciplinas. Los universales de contemplación y reflexión son como las dos ilusiones que la filosofía ya ha recorrido en su sueño de dominación de las demás disciplinas (idealismo objetivo e idealismo subjetivo). Tampoco la filosofía sale mejor parada volcándose sobre los universales de comunicación que proporcionarían reglas para una dominación imaginaria de los mercados y los media (idealismo intersubjetivo).

Toda creación es singular, y el concepto como creación propiamente filosófica siempre constituye una singularidad. El primer principio de la filosofía consiste en que los Universales no explican nada, tienen que ser explicados a su vez.

Cabe considerar decisiva esta definición de la filosofía: conocimiento mediante conceptos puros. Pero oponer el conocimiento mediante conceptos y mediante construcción de conceptos en la experiencia posible o en la intuición está fuera de lugar. Según Nietzsche, no se puede conocer nada mediante conceptos a menos que se los haya creado anteriormente, es decir construido en una intuición que les es propia: un ámbito, un plano, un suelo, que no se confunde con ellos, pero que alberga sus gérmenes y los personajes que los cultivan.

Si la filosofía consiste en la creación de conceptos, cabe preguntarse qué es un concepto en cuanto Idea filosófica, pero también en qué consisten las demás ideas creadoras que no son conceptos. La exclusividad de la creación de los conceptos garantiza una función para la filosofía, pero no le concede ningún privilegio. Existen muchas otras formas de pensar que no tienen que pasar por los conceptos, como por ejemplo el pensamiento científico.

El diseño, el marketing y la informática han acuñado también el termino concepto y acontecimiento para designar designar el conjunto de presentaciones de un producto y la exposición que escenifica las presentaciones diversas y e intercambio de ideas al que da lugar. Pero cuanto más se enfrenta la filosofía a unos rivales insolentes y bobos, más animosa se siente para cumplir la tarea, crear conceptos, que son aeroitos más que mercancías. Así pues, el asunto de la filosofía es el punto singular en el que el concepto y la creación se relacionan el uno con la otra.

Los filosofos no se han ocupado suficientemente de la naturaleza del concepto. Han preferido considerarlo como un conocimiento o una representación dados, que se explicaban por unas facultades capaces de formarlo (abstracción o generalización) o de utilizarlo (juicio). Pero el concepto no viene dado, es creado, hay que crearlo; no está formado, se plantea a sí mismo en sí mismo, autoposición.

Cuanto más creado es el concepto, más se plantea a sí mismo. Lo que depende de una actividad creadora libre también es lo que se plantea en si mismo, independiente y necesariamente: lo más subjetivo será lo más objetivo.

En este sentido, fueron los postkantianos los que más se fijaron en el concepto como realidad filosófica, especialmente Schelling y Hegel. Los postkantianos giraban en torno a una enciclopedia universal del concepto, que remitía la creación de éste a una pura subjetividad, en vez de otorgarle una tarea más modesta, una pedagogía del concepto, que tuviera que analizar las condiciones de creación como factores de momentos que permanecen singulares. Si los tres periodos del concepto son la enciclopedia, la pedagogía y la formación profesional comercial, solo el segundo puede evitarnos caer en las cumbres del primero y en el desastre absoluto del tercero (desastre absoluto para el pensamiento, con independencia de los beneficios que reporta para el sistema capitalista)

(G.Deleuze & F.Guattari, ¿Qué es la filosofía?, Introducción)