'La dialéctica no puede detenerse ante los conceptos de lo sano y de lo enfermo, de lo racional y lo irracional. Una vez que ha considerado enfermo lo universal dominante, ve la única garantía de curación en aquello que, comparado con dicho orden, parece enfermo, excéntrico, loco. Bajo este aspecto, la función de la dialéctica sería la de permitir que la verdad del loco llegara a la conciencia de su propia razón, sin la cual, por otra parte, perecería en el abismo de aquella enfermedad que el sano sentido común de los demás impone sin piedad' (Adorno, Minima moralia)

lunes, 2 de abril de 2018

Sexo y género. Biología y cultura.

Hombres y mujeres son genéticamente diferentes. Las mujeres tienen dos cromosomas X. Los hombres un X y un Y. El padre determina por tanto el sexo del bebe. La diferencia cromosómica se expresa en contrastes hormonales y fisiológicos. Los humanos son sexualmente dimórficos. El dimorfismo sexual se refiere a las diferencias notables  entre la biología masculina y femenina, además de los contrastes en pechos y genitales (voz, pelo, promedio de altura, peso, fuerza y longevidad...).

Sin embargo, en el lado del determinismo cultural, los antropólogos han descubierto variaciones sustanciales entre los roles de los hombres y las mujeres en diferentes culturas. Para la antropología, la naturaleza biológica de hombres y mujeres debería ser vista no como un estrecho recinto limitador del organismo humano, sino más bien como una amplia base sobre la que puede construirse toda una variedad de estructuras.

Las diferencias de sexo son biológicas, pero el género abarca todos los rasgos que una cultura atribuye e inculca a hombres y mujeres. Así, género se refiere a la construcción cultural de las características masculinas y femeninas.


Roles de género son las tareas y actividades que una cultura asigna a los sexos. Estereotipos de género son las ideas simplificadas pero fuertemente asumidas sobre las características de hombres y mujeres. La estratificación de género describe la distribución desigual de recompensas entre géneros, reflejando sus posiciones diferentes en la jerarquía social.

En las sociedades sin estado la estratificación de género suele ser más evidente respecto al prestigio que a la riqueza.

(Kottak, Antropología cultural, cap.9 - Género)